La Energía Sexual

     LA ENERGÍA SEXUAL

El comportamiento sexual se establece a partir de los patrones genéticos y conductuales de cada persona. La energía sexual se origina en los genitales y los genitales están cargados de profundos sentimientos. Así, al poner un tabú en esta área del cuerpo, mermamos nuestra principal fuerza vital.

Sexualmente, nuestros roles reflejan los conceptos masculinos y femeninos de la sociedad. A Través de los medios de comunicación y la comunicación con el exterior, la persona escucha la idea que la sociedad transmite acerca de la sexualidad y va creando un concepto de sí mism@. Las tradiciones sociales y familiares, ejercen a su vez, una gran influencia en la manifestación de la conducta sexual de la persona.

La percepción del cuerpo comienza en el nacimiento con los movimientos de coordinación muscular. El bebé continuamente recibe una serie de recepciones sensoriales internas y externas y responde a su manera a cada estímulo. En función de cómo siente las experiencias vividas y la respuesta dada en cada situación, formará su propia imagen. De esta manera, también se va formando su propia imagen como ser sexual y social.

En todos los ámbitos familiares hay pasiones y virtudes, de otro modo llamados, emociones negativas y positivas .Normalmente, las personas suelen tener carencias afectivas, que se repiten de generación en generación, y el comportamiento sexual, muchas veces, se establece en base a una carencia afectiva, donde la atención y la aceptación del otro es necesaria para la supervivencia de la propia estima. A lo largo del crecimiento, los sentimientos de culpa, negación hacia un@ mism@, sentimientos conflictivos y ambivalentes sobre el cuerpo y el sexo se repiten cíclicamente. Estos sentimientos se acumulan oponiéndose al placer sexual de la persona.

Las situaciones de tensión, angustia, ansiedad, impaciencia y la represión de la expresión de los sentimientos, muchos de ellos de tipo sexual, conducen a una desconexión de los sentimientos internos, así, la capacidad de reacción de la persona queda mermada. Además, esta tensión impide que el individuo se relaje y sienta sus sensaciones, por lo que con el tiempo, puede que deje de responder a las sensaciones, porque ya no las siente. Así, el flujo de emociones negativas o reprimidas se almacena en el subconsciente creando impresiones e imágenes, que saldrán a la consciencia cada vez que la persona tenga una dificultad en su vida. Esto mermará su seguridad interior y la autoestima se verá afectada. Es por tanto interesante, desarrollar la fuerza de asertividad y decisión personal, ya que entre ella y la fuerza sexual se erige la individualidad.

Para el disfrute de una buena vida sexual se hace necesario aceptar el cuerpo

como una fuente de placer, liberarse de viejos patrones y tomarse la libertad de expresar el ser interior de cada un@.

Cada cual , en el camino de su expresión sexual, va consiguiendo un equilibrio entre los aspectos femeninos de receptividad, entrega, intuición, sensibilidad, emoción, sensación, percepción, creatividad, sabiduría interna, amor… y los masculinos de pensamiento, toma de decisiones, capacidad de acción, asertividad, eficacia… y en este proceso creativo, la persona deja de buscar en el exterior el amor y la seguridad que necesita, para hacerse cargo del desarrollo de su propia evolución sexual, planteando una y otra vez los viejos patrones heredados desde el amor incondicional y persistiendo en el propio conocimiento interior, para desde allí, ir integrando sus miedos y ansiedades internas en pos de un compartir creativo.

En el compartir del día a día, las actitudes de dependencia y necesidad mutua en una pareja, producen el temor a perderla, las diversas emociones creadas se van reprimiendo, por una dificultad de comunicación, lo cual genera repetidos sentimientos de ira, rabia y profundo dolor y resentimiento hacia la otra persona, dando lugar a un estancamiento y la consecuente monotonía en la pareja o la ruptura de la relación.

Si en la relación con la persona elegida, en vez de ver lo que esa persona tiene o no tiene, lo que nos gusta y lo que no, le reconocemos como un espejo de nuestros aspectos subconscientes a desarrollar, sabremos que la persona que nos atrae, es un reflejo de nosotros mismos, y que las cualidades que en ella valoramos no son más que nuestras propias capacidades todavía no reconocidas y cultivadas.

La relación de pareja nos ofrece un marco para desarrollar nuestros dones y atributos personales, adentrarnos en el significado de la empatía, la comunicación sincera, la expresión de los sentimientos, la sincronicidad y la cualidad de compartir codo a codo un tiempo en nuestra existencia.

 

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Cultivando la energía sexual

CULTIVANDO LA ENERGÍA SEXUAL

 

LA SEXUALIDAD Y LAS EMOCIONES

 

El área pélvica es el pivote del cuerpo que dirige el flujo de energía vital en dos direcciones. Una ascendente que envía la fuente de vitalidad en dirección al corazón, la cabeza y hacia la energía del cielo, conectándonos con la energía del universo y otra corriente descendente que activa la energía de la fuente vital, conectando con la energía vital y sexual, para vincularnos por medio de nuestras piernas y pies a la tierra.

A través de la pelvis salimos a la luz del día y comienza nuestra vida. Desde el lugar sagrado del sacro, caderas, vientre y pelvis, nacemos al mundo y descubrimos nuestra misión en la vida.

Esta zona del cuerpo refleja el área donde se produce la alquimia del cuerpo. Físicamente, damos origen a una nueva vida y psicológica y mentalmente, creamos nuevos movimientos internos y con ello, nuevas ideas y proyectos mentales.

La pelvis expresa la dualidad y la polaridad. El yo y el otro, la comunicación interior y exterior.

A través de la pelvis, cada un@ toma contacto consigo mism@ y expresa su energía en el mundo exterior, manifestando vía las piernas y los pies, la decisión de cada un@, la actitud, el sentimiento y la visión propia del mundo.

La mitad inferior del cuerpo hace referencia a los aspectos privados de cada un@ y la mitad superior, expresa la comunicación a través de ideas y actos de las emociones y sentimientos internos hacia el exterior.

En la zona del vientre se originan las intuiciones, sensaciones, pasiones y emociones que nos conectan a la tierra, las cuales se expresan a través de la comunicación con la tierra, la intuición corporal, la sensualidad y la sexualidad. Otras emociones en cambio, también se originan en el bajo vientre, pero ascienden hacia el pecho y el corazón expresando los sentimientos desde los brazos, manos, cara, boca y ojos hacia el exterior.

La zona del bajo vientre y la pelvis, es el área por medio del cual podemos compartir la sexualidad y expresarlo en amor y también, descargar la rabia y el miedo, a través del aparato excretor.

En el aspecto psicológico, la zona superior de la espalda está relacionada con las exigencias externas, el deber y la culpabilidad y la zona de la pelvis hacia abajo, representa las fuerzas emocionales, los sentimientos sexuales y la capacidad de autocontrol y afirmación asertiva en la vida. De este modo, si la pelvis y la parte inferior de la espalda están de alguna manera bloqueados, la persona vivirá en una diversidad de emociones, conflictos y necesidades psicosomáticas y tenderá a actuar de forma compulsiva, ansiosa, impaciente e irritable, con una clara tendencia a estresarse en su vida cotidiana.

Desde la infancia, las personas han aprendido a negar, evadir o tergiversar sus emociones, limitando su expresión a través de la aceptación de las normas, la activación de la inhibición, el miedo y la inseguridad interna.

La pelvis representa la propia seguridad en la vida personal y la expresión de sí mism@. La capacidad para aceptar lo que la vida nos depara, admitiendo los hechos y las diversas circunstancias que se nos presentan. En esta región se alojan la energía vital, la sexualidad, las necesidades básicas de supervivencia, la coordinación física, los intereses materiales y la capacidad para llevar a cabo los proyectos personales.

El dolor en la pelvis y la zona baja de la espalda psicológicamente suele estar relacionado con los sentimientos de miedo, inseguridad, conflictos sexuales, resentimiento hacia los demás, dificultad de compartir, sensación de falta de seguridad y autoestima, miedo a la vejez y la muerte y la falta de vitalidad.

En la zona de la cabeza reside el centro de control y en la de la pelvis el de la entrega. El control conlleva un estado de tensión interna y de dependencia hacia los estímulos externos. La cabeza busca continuamente y se alimenta de estímulos que provienen de fuera. Mira, observa, hace juicios, valora, compara, decide…La entrega en cambio, está relacionada con soltarse, relajar y dejarse ir. Es totalmente receptiva y la pelvis es el receptáculo de creación que se relaciona con los aspectos instintivos, intuitivos y emocionales. De la capacidad de cada cual depende el equilibrio entre el control y la entrega, y hoy en día, el dejar de controlar suele confundirse con perder el control y la entrega con la sumisión. Por eso, a veces, resulta difícil encontrar el punto de equilibrio que nos otorga la posibilidad de observar, sentir y dar una respuesta.

En la expresión de nuestra sexualidad, también se reflejan, como en cualquier otro acto, las actitudes emocionales internas adoptadas por cada persona. El conjunto de actitudes y conductas expresadas, muestran el tipo de personalidad que la persona ha desarrollado. Así, el conflicto entre control y entrega, se refleja en una dificultad en dejarse fluir y encontrar cada un@ su propia flexibilidad, su capacidad de entrega, su compromiso, su deseo, su placer, su iniciativa para explorar su sensualidad y sexualidad, su independencia y su propia identidad.

Fisiológicamente, el control de sí mism@ comienza con el entrenamiento de la higiene. El músculo del esfinter anal empieza a funcionar desde los 18 hasta los 24 meses de nuestra vida. Ignorando este dato, muchas veces exigimos a los/las hij@s retener sus excrementos antes de estar físicamente preparados, lo cual origina que muchos músculos de la pelvis y los muslos se contraigan. Esta contracción física mentalmente se asocia con el miedo a cometer errores y así, se genera un patrón de conducta que se repetirá posteriormente en todas las situaciones que requieran control de si mism@.

Los sentimientos funcionan por ciclos. Cada ciclo empieza con la percepción interna de una sensación que conecta con nuestro estado de ánimo y los recuerdos del inconsciente. Si la persona consigue ser consciente del movimiento energético interno y de la activación de viejos patrones sentimentales y emocionales que ello despierta, puede expresar sus sentimientos hacia el exterior generando así el propio sistema de limpieza y permitiendo el desarrollo de la consciencia, pero si ese sentimiento no se expresa hacia el exterior, la carga emocional se convierte en un desecho energético ,que va acumulándose en el cuerpo físico en forma de rigidez, tensión, dolores, molestias y enfermedades y en el cuerpo emocional, en forma de enfermedades mentales.

Las emociones siempre buscan su expresión y si son obstruidas por algún mecanismo de defensa o ciertas actitudes que cada un@ adopte, se expresarán en forma de tensión interna, dolor o enfermedad física o mental.

Muchos de los conflictos internos se originan en la dualidad de cómo es cada un@ y cómo le gustaría o espera ser.

En la pelvis hay dos regiones:

La región anal, donde está la fuente de vitalidad; el perineo: el lugar donde nacen los dos meridianos o caminos principales de energía, el de la energía masculina y la femenina, el yin y el yang, que fluirán a través de la columna para nutrir energética, mental, emocional y físicamente los 7 chakras o centros energéticos del cuerpo y sus correspondencias fisiológicas.

La región genital está en relación con la expresión de la sexualidad y las relaciones interpersonales.

Físicamente, la pelvis es el lugar donde se asienta todo el cuerpo. Allí se establecen las conexiones básicas hacia la zona inferior, las piernas y los pies, y hacia la superior el sacro, la médula espinal y el torso, y psicológicamente, es la morada de las sensaciones, emociones, deseos, instintos y la energía sexual. Su función consiste en mantener y revitalizar el cuerpo y sus órganos.

La pelvis protege los órganos, conecta la espalda con las piernas, es la pieza básica para caminar, enlaza la zona superior e inferior del cuerpo y contiene nuestro centro de gravedad.

En el área de la pelvis se genera la energía sexual. Es el lugar de la fuente de nuestra energía vital y un manantial para fortalecer el sistema inmunitario y conservar nuestra salud. Si la pelvis está en buena salud el cuerpo se sentirá vital. Si en cambio, la pelvis está inclinada hacia delante o atrás, la parte superior del cuerpo y las piernas, tendrán que hacer su compensación.

Cuando la cavidad pélvica no está en equilibrio y la pelvis se inclina hacia delante y hacia abajo, la parte inferior de la espalda se curva demasiado, eso afecta a su centro energético y produce una intensificación de la energía sexual, suele haber una tendencia a la obsesión sexual y a la vez, una dificultad para disfrutar una verdadera satisfacción sexual y su consiguiente relajación. La persona será sensual y orientada hacia sus sentimientos, pero a la vez, ese sobrepeso en la zona del vientre, le conectará con la sensación de inseguridad en su caminar y por lo tanto, tensionará la zona superior de su cuerpo para compensar, lo cual provocará problemas en su expresión hacia el mundo exterior.

Cuando la pelvis se inclina hacia arriba, la zona lumbar y las nalgas se meten hacia adentro y las piernas se vuelven rígidas. Esta postura provoca una inhibición de los sentimientos de todo tipo y también de los sexuales, que se compensan en una mente rápida, que dirige la energía al proceso del razonamiento y la expresión mental. Las piernas y pelvis suelen estar poco desarrolladas y al tener una energía de base baja, la energía sexual y de afirmación vital no fluye con soltura.

También puede haber un bloqueo a nivel de las nalgas. Cuando los glúteos están continuamente tensos, la energía se bloquea, creando una tensión en la zona anal y genital. Esto conlleva a su vez, a un bloqueo en la expresión de los sentimientos y una dificultad en las relaciones interpersonales, ya que la persona tenderá asiduamente a controlar, obstaculizando por inseguridad personal, el fluir de sus sentimientos y emociones.

La pelvis nos proporciona equilibrio y estabilidad para, dejar fluir los sentimientos desde una dirección interna hacia la expresión del ser de cada un@, con sus conflictos y sus estados de plenitud interna en su trayectoria personal. Cada un@ avanza en la vida desde el centro de gravedad hacia el mundo y hacia sí mism@, acercándose a su propio mundo interno.

La pelvis es el lugar donde se asienta la energía vital y los genitales son el área donde se origina la energía sexual.

condensado en materia para ayudarnos a evolucionar. La salud sexual de cada cual se relaciona con su salud física, mental y emocional. Si la persona se siente sexualmente reprimida, internamente es posible que sienta la sensación de no disfrutar de la vida ni ser libre, porque entregarse a los sentimientos del sexo, significa liberar las emociones acumuladas en el vientre y la pelvis.

El vientre es la región de las sensaciones sexuales, y las sensaciones y respuestas sexuales, son la expresión de nuestro propio ser.