Mindfulness: el desarrollo de los recursos internos

La conexión con nuestra fuerza interior, nuestra inspiración y la intención consciente, trasciende los miedos internos basados en la falta de confianza y la sensación de carencia interna, anclados en el miedo a fallar, no dar la talla, no poder, o no saber manejar una determinada situación conflictiva.

Cuando a través del mindfulness, somos capaces de observar y ser conscientes de nuestro descontento interior, nos damos cuenta de que cargamos demasiado peso en forma de espectativas, exigencias y otros conceptos mentales fundamentados en obligaciones morales, necesidades insatisfechas y ocultos temores. Tomamos consciencia de que nos dejamos arrastrar en nuestra angustia interna que genera el bloqueo y la falta de confianza y mantiene el engaño interior y entendemos lo se denomina la carcel interna. Un espacio mental y emocional que nos hace huir de nosotr@s mism@s mediante la manipulación, a través de la proyección hacia afuera de lo que no somos capaces de asumir internamente. Proyectamos la idea de que no somos los culpables de nuestra desgracia, son las circunstancias externas o la mala suerte y negamos nuestra responsabilidad tratando de enjuiciar, criticar, tapar el problema o amparándonos en nuestros automatismos, para seguir creando inconscientemente, situaciones de conflicto, pero cuando decidimos parar el juego de la personalidad para observar y comprender las emociones, nos damos cuenta de que cuando nos identificamos con nuestras ideas o emociones, reforzamos nuestros conceptos acerca de esa ideas o emociones y el Ego se ancla más fuertemente. Proyectamos nuestra necesidad insatisfecha en el otro o en la situación que nos toca vivir, y sentimos la sensación interna de ser atacad@s o incomprendid@s, entonces, nos agarramos a nuestro punto de vista,para tener así la razón y sentirnos más segur@s. Sentimos miedo, porque no sabemos afirmarnos adecuadamente y rabia, porque no acabamos de ocupar el lugar que deseamos, pero cuando somos conscientes de este juego de la personalidad, la carcel interior empieza a resquebrajarse, pues la autoestima llama la puerta de nuestra alma. Deseamos ser felices, disfrutar de la vida y eso conlleva el coraje y la valentía de reconocerse un@ mism@. Eso significa compromiso y consiste en poner todo nuestro corazón en lo que hacemos y en ser auténtic@s en cada interacción. Sólo se trata de atrevernos a expresar la alegría igual que el dolor o la impotencia, reconocer nuestras facultades y carencias y ser capaces de pedir perdón y asumir nuestra parte por haber funcionado inconscientemente, repitiendo patrones automáticos en vez de actuar conscientemente. Esta humildad y simplicidad, nos abre la puerta de conexión con nuestro sentimiento interno, de forma que podamos acceder a nuestra verdadera motivación: el deseo de nuestro corazón, sabiendo que creamos nuestras vivencias en función de nuestro estado interno.

En realidad, estamos conectad@s con todo lo que necesitamos a través de la red electromagnética de nuestro planeta, pero no nos damos cuenta de que esta red, funciona tanto en base a nuestras creencias como en base a nuestros deseos, por eso nos refleja nuestro sufrimiento o la satisfacción de sentir como nuestros deseos van cobrando realidad. Por tanto, si somos capaces de trascender nuestras creencias y limitaciones mentales y emocionales, somos también capaces de ser creativos y desarrollar nuestros dones y talentos personales, pues actuamos desde un estado de coherencia interna. Lo que deseamos es lo que realmente pensamos, sentimos y hacemos, y cuando nos atrevemos a ser sinceros y verdaderos, entonces el universo funciona con la ley de la sincronicidad y las personas y situaciones se nos presentan en la vida, para que aprendamos y podamos crecer en cada aspecto de nuestra vida. Somos conscientes de nuestras necesidades y deseos, sabemos observar, y le damos un espacio al silencio interior, para volvernos receptiv@s y sentir, antes de actuar. A través del mindfulness, aprendemos que el silencio nos ayuda a expandir nuestra consciencia y abrirnos a otras posibilidades. Este es el verdadero poder de nuestro espíritu, que nos conecta con nuestra intención y nuestra verdadera motivación. Asi expandimos nuestros dones y talentos con amor y creatividad allá donde estemos. Esta capacidad de expresarnos nos devuelve nuestra paz interior y nos percatamos, que también somos capaces de escuchar y empatizar con el otro y sus necesidades, de manera que nos abrimos a colaborar y crear juntos los nuevos proyectos y realidades que ambos deseamos experimentar, y esa interacción, genera satisfaccion y bienestar, para seguir creando y comprometiéndonos a crear el mundo en el que deseamos vivir.

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