MINDFULNESS:LA EXPANSIÓN DE LA CONSCIENCIA

26, 27 y 28 de Mayo

en ITACA Albergue de Salud

La consciencia, es la capacidad de cada persona de integrar en el cuerpo, la mente y el espíritu, un estado de coherencia interna. Este estado de consciencia, se va expandiendo paulatinamente a través de la experiencia personal. Según la forma en la que cada uno procesa las experiencias del día a día, crea su realidad. Cada idea, cada pensamiento y cada emoción que suscita esa idea, provoca una actividad eléctrica en el cerebro en forma de una conexión sináptica, y esta a su vez, evoca una actitud, una conducta o un comportamiento determinado. Si la persona no está suficientemente atenta a sus hábitos, crea una y otra vez, el mismo tipo de realidad, y si la realidad que crea no le es satisfactoria, se queja y reclama la atención de las personas que tiene a su alrededor, para que le escuchen y le atiendan, así perpetúa una serie de relaciones dependientes, donde la exigencia, la culpa y la crítica, se alternan en una rueda sin fin.

Si a través del proceso de mindfulness o atención plena, la persona se detiene a respirar y observar qué le ocurre y cómo se siente en cada interacción, se da cuenta de cuáles son sus expectativas internas y que es lo que hay en su interior en forma de ideas, pensamientos y sentimientos, creando un determinado punto de vista acerca de la realidad, el cual es proyectado hacia fuera, generando así su experiencia de vida. La persona entonces se detiene para permitirse escuchar el tono de sus pensamientos y darse cuenta de la emoción que subyace detrás, rabia, dolor, incomprensión, alegría, bienestar, serenidad…. De esta forma, si la persona es consciente de cómo genera situaciones insatisfactorias, puede elegir actuar de otra manera, pues cuando consigue hacerse consciente de sus emociones, deja de proyectarlas hacia el exterior y pasa de ser víctima a ser protagonista de una vida rica y satisfactoria, pues aprende, que estando presente en cada instante, puede abrazar cualquier emoción o sentimiento, observar cómo se produce una interacción, cuál es la necesidad subyacente, y si se da el tiempo para respirar y seguir observando, puede llegar a ponerse en el lugar del otro y entender desde dónde está actuando la otra persona, cuáles son sus expectativas y necesidades ,y cómo se crea una relación de dependencia en el caso de que la relación sea inconsciente o cómo se construye una relación aportativa si la relación es consciente.

Cuando la persona consigue ser consciente del tipo de interacciones que genera, puede cambiar sus reacciones y funcionar desde la intuición, abriéndose a la consciencia del corazón, pues ha entendido el significado de la actitud principal del mindfulness, el silencio interno, la observación, la entrega y el desapego ,y esta actitud, le ayuda a estar presente en lo que acontece. Esta forma de estar, le permite vivir en un estado consciente, dejando atrás la necesidad de proyectar los apegos personales, pues entiende, que no hay nada que proteger, justificar o explicar, y deja de identificarse con sus creencias, para vivir consciente de su propia consciencia. La presencia se convierte en su forma de vida y la persona deja de ser previsible, viviendo cómodamente en la incertidumbre de lo que la vida le depara en cada instante, pues sabe conectar con la intuición y girar los sentidos y toda su atención al interior para respirar, observar, ser consciente y actuar de acuerdo a su voz interior.

La percepción interna se agudiza cuando giramos los sentidos hacia nuestro interior, de forma que podamos observar las carencias internas, la sombra y transformar esas carencias en el cultivo de las cualidades y dones personales, pues la consciencia nos vuelve intuitivos, libres y creativos. Sabemos mantenernos a distancia, observar, equilibrar la mente, propiciando en cada situación, el tipo de respiración adecuada para oxigenar el cerebro, armonizar los hemisferios cerebrales, crear la frecuencia de ondas cerebrales necesarias para afrontar situaciones dificultosas, regular el sistema nervioso, equilibrar los centros de energía, cultivar el poder de la palabra y permanecer en la consciencia del corazón, pues sabemos que en estado de quietud interior, la percepción cambia y despertamos las cualidades de la consciencia, siendo capaces de actuar desde el discernimiento, el respeto, la confianza, el valor, la paciencia y la contemplación, accediendo a la comprensión de lo que significa vivir en el vacío, el silencio y la acción justa, sabiendo que para que ocurra una transformación en el exterior, es necesario que acontezca la transformación en el interior, dejando de apegarnos a nuestro punto de vista, para valorar tanto lo que somos, como lo que son las otras personas que interaccionan con nosotros, para crear la realidad que deseamos en cada momento y sentir el estado de plenitud interior, más allá de los resultados o los halagos, siendo capaces de sentir el valor de la existencia y la experiencia, entendiendo el camino de cada uno y respetando el camino de los demás, integrando en silencio y amor, el propósito de cada experiencia de vida.

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