Activación del Circuito 13-20-33

La activación del circuito 13-20-33 nos conecta con la frecuencia del tiempo galáctico y la posibilidad de unificarnos en una sola consciencia.

Nos encontramos en un momento de transición de la biosfera a la noosfera.La forma de pensamiento dual da paso a una nueva forma de comunicación interactiva basada en la telepatía.

La Ley del Tiempo considera que si somos capaces de hacer un cambio de consciencia colectivo, cambiarán los patrones de pensamiento y podremos conectarnos con la mente universal. Una manera de hacerlo es asumiendo la responsabilidad de cuidar de nosotros y nuestra propia tierra. Para ello, hemos de reorientar nuestro pensamiento, para hacer consciente todo lo que tenemos guardado en el inconsciente, y asumir nuestro poder, conectando cada un@ con sus propio potencial.

La transición de la biosfera a la noosfera nos lleva a una trayectoria de colisión del tiempo-espacio con el ahora absoluto. Cuando llegamos a vivir conscientemente, centrados en el ahora, las viejas estructuras de pensamiento se disuelven y esto nos permite entrar en la frecuencia de la consciencia sincronizada. El alma de la tierra despierta, porque hemos sido capaces de despertar nuestra alma de conciencia unitaria, transformándonos colectivamente como humanidad.

A través de meditaciones sincronizadas a nivel mundial, despertamos la capacidad de recordar quienes somos, unificándonos como consciencia humana, para afianzar la consciencia del planeta en resonancia con nuestra galáxia. La meditación colectiva, establece un campo de fuerza interactivo tanto con el nucleo de la tierra como con la noosfera. Este campo se materializa en la formación de un puente arco iris circumpolar, capaz de conectar las dos auroras, la Boreal del norte con la Austral del sur en el ecuador, estabilizando asi el nucleo de la tierra y conectando con la armonía multidimensional, creando una red telepática sincronizada y conectada a la mente universal. Esto da paso a la transformación colectiva de toda la humanidad, capaz de crear un presente de amor y respeto, utilizando sabiamente el campo de fuerza telepática interactiva.

La frecuencia 13:20 proviene de los ciclos de la energía del sol y de la luna. La energía del sol es una energía dadora. Proporciona la energía necesaria para que podamos vivir en la tierra. Tiene una rotación sobre su propio eje de 20 días. De ahí provienen los 20 sellos mayas que representan la energía específica que cada día, el sol va emanando a la tierra en su ciclo de 20 días. La luna en cambio, tiene una energía receptiva. Recibe su energía del sol y tiene un ciclo de 13 lunas a lo largo del año. Se manifiesta en la tierra a través de las fases creciente, llena, menguante y nueva cada 28 días aproximadamente, repitiendose 13 veces a lo largo de un año.

El calendario de las 13 lunas, nos ayuda a sincronizar nuestras mentes con la frecuencia 13:20 en la cual, se despiertan las 13 hebras del ADN con los 13 chakras y sus capas áuricas. Esta activación permite elevar la vibración a nivel celular y conectarnos con la rejilla magnética de la tierra. Las dos hebras biológicas del ADN y las diez lumínicas, son aspectos de nuestra consciencia multidimensional, y la capa cero, representa la unificación de las doce capas y la fusión interdimensional, despertando todas nuestras potencialidades. Cuando vemos interdimensionalmente las doce capas del ADN, se conforman en un círculo que mora en una caja que se sitúa en medio de la merkabah, activando de este modo, todo nuestro cuerpo de luz. Al activar todas las capas del ADN, despertamos los 12 chakras y unificándolos todos a través del chakra 13, abrimos las puertas dimensionales y los códigos del tiempo insertos en el cuerpo humano. Este primer paso nos abre a la geometría del icosaedro, que es la estrella de 20 puntas y la conexión con las nuevas capas del aura humana, que nos conectan a la multidimensionalidad, despertando la consciencia y cerrando un ciclo, un alfa y un omega, en un proceso de transformación y expansión de la consciencia a su dimensión cósmica.

13 son las articulaciones de nuestro cuerpo: tobillos, rodillas, caderas, muñecas, codos, hombros y cuello y 7 son los chakras principales del cuerpo. Esto da un recorrido de unificación de las articulaciones, puntos de cruces de pensamiento y emoción, junto con la ascensión en los 7 niveles de consciencia, resultando la suma de los dos, el número 20.

El 13 se representa en geometría sagrada como un círculo y el 20 como un cuadrado, abriéndonos a la consciencia de la cuadratura del círculo, el círculo dentro de un cuadrado. Los mayas representaban a Hunab kú como un cuadrado con un círculo en su interior. Hunab kú es la Fuente, el origen de todo movimiento y de la consciencia. Ku significa pirámide, esto nos lleva a entender cómo Dios es representado como el ojo en la cúspide de la pirámide y el ser humano es representado por el merkabah, la doble pirámide que unifica la consciencia del cielo y de la tierra.

La consciencia del 13 y el 20 según los mayas, nos lleva a la posibilidad de despertar la consciencia de Dios en nuestro interior, despertando a la manifestación consciente del espíritu y la materia en la consciencia de amor-sabiduría.

La frecuencia 13:20 nos alinea con la frecuencia del tiempo del sol, la luna, los planetas y las galáxias, sincronizándonos con el tiempo natural y la consciencia de la vida como sagrada, en comunión con los minerales, plantas, animales, la naturaleza y el cosmos.

20 suman los dedos de nuestros pies y de nuestras manos, que son las extremidades por las que absorbemos la energía vital del aire que nos rodea y cuando sumamos los 20 dedos con las 13 articulaciones nos da el número 33 que representa el cuerpo crístico, la expresión del creador alcanzando su poder interior, para vivir sin juicios y ser capaz de comprender la realidad desde distintos puntos de vista sin perder su centro. Esta consciencia le posibilita la alineación galáctica y la unificación con el centro del universo.

En el proceso del despertar, la energía transita las 33 vértebras de la columna vertebral y la energía espiritual despierta a la esencia del ser conectándonos a las vibraciones cósmicas del amor incondicional, consiguiendo la transición hacia el humano cósmico.

Esta aventura de vivir en el tiempo natural, significa ser capaces de alinear nuestro cuerpo de energía, unificando el pensar, sentir y actuar como una consciencia colectiva en sintonía con los ciclos de la tierra y el cosmos.

El cubo de Metatrón que es la base de la formación de los sólidos platónicos, está formado por 13 círculos y 7 de ellos conforman el centro. El cubo de Metarón  junto con la Flor de la vida, conforman la matríz de todo el universo.

La activación del circuito 13:20:33 nos lleva a activar la luz divina en nostros, el YO SOY, la consciencia colectiva, el alma universal, el ser humano original cristalino. En este proceso,la consciencia despierta desde el interior de cada un@, en el punto cero del silencio del ahora, encendiendo el rayo de la voluntad poder desde la pureza de intención de nuestro corazón sagrado, activando nuestra semilla estelar a través de la triple flama del corazón, unificando las tres luces o calderos de consciencia; pensar, sentir y actuar desde la pureza de intención, para actuar por un bien común. Entonces, los chakras y las 33 capas áuricas se despiertan y las células de nuestro cuerpo se vuelven pura luz, capaz de interactuar en colectivo, para crear una nueva humanidad.

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