ANATOMÍA FÍSICA Y ESPIRITUAL DEL BAZO

ANATOMÍA FÍSICA Y ESPIRITUAL DEL BAZO

 

El bazo está ubicado en el lado izquierdo del cuerpo, entre el estómago y el diafragma. En el proceso digestivo interviene el estómago y el intestino delgado, pero la absorción y la distribución de los alimentos es responsabilidad del bazo. De los alimentos proviene la sustancia basal, la sangre, los líquidos y la energía, para que los órganos y el aparato locomotor funcionen. Cuando el alimento se convierte en líquido, el bazo se encarga de elevar los nutrientes hacia el corazón, los pulmones, la cabeza, los ojos y los riñones, para luego ser evacuado a través del sudor y la micción.

Las funciones más importantes del bazo son: la transformación y el transporte de las sustancias nutritivas, el gobierno de los músculos, la fabricación de los glóbulos blancos, la inmunidad celular y el mantenimiento de los órganos en su sitio.

Está vinculado al Timo y al hipotálamo. Se expresa en los labios y su manifestación externa se plasma en la boca.

Si el bazo está en desequilibrio pueden manifestarse los siguientes síntomas: exceso de mucosidades, alteraciones del apetito: anorexia o bulimia, heces blandas, diarreas, hinchazón de vientre, hemorragias, edemas en las piernas, vértigos y mareos, caída de órganos, celulitis, retención de líquidos y atrofia muscular.

A nivel espiritual, el bazo nutre el cuerpo vital. Es el recolector de energía solar para que luego se distribuya y revitalice el cuerpo denso. Está localizado en el tercer centro energético, en el plexo solar. Es el encargado de dar y recibir afecto. Cuando se desequilibra, la persona tiende a la avaricia, la obsesión, la obstinación, la falta de memoria, la incapacidad de fijar la atención, la tendencia a la preocupación y el desánimo. La persona deja de motivarse y desear hacer cosas, pierde la fuerza para luchar, se siente vacía y sin fuerzas para hacer frente a los obstáculos de la vida. Se vuelve esclav@ del pasado, rumia, tiende a la melancolía, se envuelve en sensaciones internas de carencia, de no ser suficiente… y la crítica empieza a hacer mella. La persona empieza a sentirse criticada, abandonada, no tenida en cuenta… y se queda fijada en ideas negativas que disminuyen su nivel de energía. Ya no obtiene placer en su vida, todo se torna feo y oscuro, costoso y dificultoso, lo cual le lleva a querer dormir o permanecer pasiv@.  Un bazo desequilibrado nos indica una herida interior, una incapacidad de defenderse y una dificultad a la hora de comunicar los sentimientos, emociones y necesidades internas.

La primera salida consiste en depurar el bazo a base de ejercicios energéticos, respiraciones, mudras, mantrams y una dieta sin grasas, lácteos, quesos, fritos, féculas y harinas, para liberar al organismo y nutrirlo con zumos naturales, verduras y cereales integrales. Posteriormente, la persona tendrá un poco más de energía para mantenerse en el presente, empezar a desdramatizar la vida y ser capaz de desarrollar una amplitud de miras, que le ayude a forjar una visión más ecuánime, más abierta y confiada, de forma que pueda conectar con su dolor y hacerse cargo de él, nutrirlo con afecto y dedicación, para luego ser capaz de sentir lo que necesita y desarrollar la fuerza interior y la confianza, para llegar a materializar aquello que realmente siente, desea y necesita.

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