LA ESTRUCTURA INTERNA DEL TAI CHI CHI KUNG

LA ESTRUCTURA INTERNA DEL TAI CHI CHI KUNG

El Tai Chi Chi Kung es una técnica taoísta que nos ayuda a integrarnos en una unidad armónica.

La base de la práctica de la estructura interna del Tai Chi es la meditación energética, la cual nos ayuda a utilizar la mente y el corazón para mover el chi.

La circulación energética en el cuerpo, mejora la circulación sanguínea, reaviva la estructura ósea, fortalece los tendones y revitaliza los órganos del cuerpo, el sistema nervioso y el linfático.

En el Tai Chi Chi Kung de estructura interna, se fluye de forma armónica repitiendo 13 movimientos en las 4 direcciones. Primero hacemos un giro en las 4 direcciones en el sentido de las agujas del reloj activando un hemisferio cerebral y luego volvemos hacia el lado contrario, para equilibrar ambos hemisferios cerebrales.

Esta sencilla técnica nos permite aprender a enraizarnos, nutrirnos de la energía de la tierra y el cielo, y sentir la estabilidad y el equilibrio en cada movimiento. La energía asciende desde la tierra, nutre los meridianos de las piernas y al succionar ligeramente el perineo, llevamos la energía a través de la espalda activando las glándulas suprarrenales y revitalizando la zona lumbar. Esta energía sube hacia la zona dorsal y en todo este trayecto expande la energía hacia el tejido conjuntivo, para que los órganos, glándulas, tendones y huesos reciban su alimento. Al llegar a la altura de los omóplatos la energía nutre el timo y el corazón y se expande por la caja torácica y los brazos para nutrir los meridianos superiores. Cuando la energía se eleva hasta la cúspide de la cabeza, enriquece el cerebro con su aporte energético y la coronilla recoge la energía del cielo para bajarla como una cascada por el meridiano central de la parte delantera del cuerpo hasta el vientre, el Tan Tien ; nuestro centro de gravedad, conocido también con el nombre de Hara.

En el Tai Chi de estructura interna, aprendemos a enroscar los tendones en los huesos. Con ello abrimos todas las articulaciones. Las articulaciones son puentes o centros energéticos que pueden generar y almacenar Chi. Los tendones están relacionados con las articulaciones y cuando hacemos circular el Chi o la fuerza vital a través de los tendones, la articulación se abre y facilita la absorción de energía a los tendones y huesos. Al realizar los movimientos en espiral de enroscamiento de los tendones tanto en las piernas como en los brazos, los tendones envuelven a los huesos y la fuerza vital se unifica alineando toda la estructura del cuerpo, moviendo la sangre y nutriendo de energía y sangre oxigenada a los huesos.

El Tai Chi Chi kung ayuda a abrir las articulaciones de la cadera y el sacro, para transferir la fuerza de las piernas hasta el torso. Alineamos el sacro con las piernas, para sentir la fuerza de poder desde los pies hasta la ingle, el sacro y la columna. El hueso sacro es una de las principales bombas del fluido cerebroespinal. Al bombear el Chi por la espina dorsal, se mejora la actividad del Sistema Nervioso Central, y cuando activamos el músculo Psoas de la cadera, elevamos la energía hasta la parte superior de la columna y los hombros hasta llegar a los brazos y las manos. En la parte inferior del abdomen se encuentra nuestro centro de gravedad, el lugar de almacenamiento de la energía vital. Al activar la zona del sacro y el vientre a través de la respiración abdominal, el Chi o Fuerza Vital se extiende hacia los riñones, el bazo, el hígado, el páncreas, la vesícula biliar, el estómago, los intestinos y el centro sexual. Este cinturón de Chi actúa como un puente que une la parte inferior y superior del torso, equilibrando el agua y el fuego del cuerpo. La relación entre los riñones ( elemento agua ) y el corazón ( elemento fuego ) es la base del equilibrio entre el yin y el yang de nuestro organismo. Cuando los músculos de la cadera están relajados y flexibles, la energía fluye libremente entre los riñones, la columna y el corazón. Esto nos permite usar al máximo el poder del diafragma. Así, cuando la energía asciende, los omóplatos se curvan, se activa el timo y el Sistema Inmunológico se fortalece. La energía fluye hacia las manos, las cuales recogen la energía del exterior y al enroscar los tendones de los brazos, se nutren los huesos y la energía asciende libremente hacia los hombros y la base del cuello.

Todos los canales de energía Yang del cuerpo se unen en la zona de la séptima vértebra cervical y a la vez, se activa el punto de control de todos los tendones. Esto se logra hundiendo el pecho, curvando los omóplatos y retrayendo suavemente el mentón. La estructura física del cuerpo se alinea disolviendo todas las tensiones y la energía fluye hacia la cabeza, nutriendo las neuronas y facilitando las sinapsis entre ellas. Al realizar los 13 movimientos en ambos sentidos, equilibramos el Cuerpo Calloso y los dos hemisferios se armonizan. El yin y el Yang se equilibran y nos permite mantenernos relajados pero a la vez atentos. Si aprendemos a permanecer relajados y no reaccionar de forma precipitada, nos encontramos receptivos y abiertos, para percibir lo que cada situación vital nos depara. Podemos así responder armónicamente sintonizando la mente, el corazón y el instinto.

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