La Energía Sexual en estrategias y proyectos

LA ENERGÍA SEXUAL EN ESTRATEGIAS Y PROYECTOS

La energía sexual despierta la capacidad de integrar el pensamiento, el sentimiento y la acción. Representa la energía de origen creativo que unifica el principio masculino, que nace en el palacio de esperma y el femenino en el palacio ovárico, nutriendo el área genital, los riñones y el cinturón pélvico, para otorgarnos centramiento, arraigamiento y dirección interna, para elevar la energía hacia el pecho y la cabeza, dando nacimiento al pensamiento creador.

Cuando esta energía es activada a través de la respiración consciente, asciende por los 5 canales del cuerpo: delantero, medio, trasero, izquierdo y derecho, nutriendo a su paso los órganos y glándulas del cuerpo, hasta llegar al cerebro armonizando los hemisferios y expandiendo nuestra consciencia a la dimensión del alma, el espíritu y la consciencia cósmica, unificándonos en el infinito inteligente y otorgándonos el potencial de la creatividad.

En el camino de autoconocimiento, activamos la energía sexual, para dirigirla hacia los centros superiores y recolectarla en el cerebro. Al incrementar el nivel de energía, las celulas cerebrales y nerviosas aumentan su vibración, proporcionándonos una mayor amplitud en nuestra percepción interna y externa. Esta energía es utilizada para crear nuevos proyectos que ayuden al ser humano en su proceso de autorrealización.

Cuando el cerebro se nutre con la energía sexual refinada y elevada desde la zona inferior del cuerpo, las emociones se armonizan y la mente es capaz de pensar con mayor claridad, establecer nuevas estrategias y diseñar un plan de acción, que le ayude a alcanzar sus objetivos transformando la consciencia en experiencia.

En este proceso utilizamos las tres instancias de la consciencia: el supraconsciente que representa la consciencia cósmica en nosotr@s, el subconsciente, que constituye la parte emocional donde almacenamos las memorias y creencias que luego darán forma a nuestra realidad, y el consciente, que expresa nuestra capacidad de decisión y acción para descubrir nuestra verdadera esencia, y utilizar nuestro potencial creativo en la resolución de situaciones, que pudiendo presentarse a priori como conflictivas, tienen el objetivo de ayudarnos a crecer como humanidad de forma creativa y satisfactoria.

Ante una situación conflictiva, prestamos atención a las diversas áreas afectadas, observando los sistemas de creencias y los pensamientos que nos han llevado a actuar de una determinada manera, para modificarlas y reestructurarlas, de manera que podamos generar nuevas formas de relación, que nos ayuden a construir un nuevo marco de resolución del conflicto.

En este enfoque, nos damos cuenta que toda acción produce una reacción opuesta de la misma intensidad, y que para disolver el dualismo, hemos de reconocer las fuerzas que están actuando, para aprovecharlas en un beneficio común.

Lo primero que observamos es que para reconocer las fuerzas que operan en una situación, hemos de ser conscientes de las fuerzas que están en un@ mism@, pues si la persona no utiliza conscientemente esas fuerzas, su Ego, o su parte condicionada, las estará usando contra ella.

En una situación conflictiva hemos de ver que puede haber diversas fuerzas en oposición:
Una posibilidad puede ser que un@ desee algo que no sea de interés para el otro.
Que el otro no desee el objetivo que un@ plantea
Que haya cierto interés pero no haya la motivación suficiente para iniciar un camino conjunto
Que el otro esté en contra de la iniciativa que un@ propone.

Entonces hemos de parar y hacer un espacio en el interior mediante la respiración consciente y la canalización de la energía sexual, para comprender con mayor amplitud en qué estado emocional está el otro y un@ mism@.
En principio, es posible que:
Una de las personas esté enfadada y necesite controlar a su manera
Que se utilice la seducción como forma de negociación
Que se presente una competición para medir fuerzas
Un desafío para mermar la confianza del oponente
Un miedo o reticencia al compromiso
Una suspicacia con respecto al tipo de interacción
Una impaciencia y una exigencia por resolver el conflicto
Una oposición para desestabilizar la negociación
Una posición obstinada que dificulta el mutuo entendimiento…
En fin, podemos encontrarnos con muchas situaciones en las que tendremos que utilizar distintas estrategias que nos ayuden a conocernos a nosotr@s mism@s y desarrollar nuestros recursos internos. En este reto, vamos a ampliar la visión, para buscar la motivación, estimular la energía en una determinada dirección, invertir la energía cuando las fuerzas estén en oposición y orientarla para lograr un cambio favorable para todos los integrantes.

Esto conlleva el desarrollo de la capacidad de cambiar conceptos y vaciarnos de nuestra forma habitual de actuar, para ser capaces de soltar lo que entorpece en la interacción.

Al ser capaces de cambiar el modo de percibir lo que nos ofusca, nos hacemos conscientes de las energías de base que se mueven y los intereses que se barajan. Este cambio de percepción nos lleva a reconocer la unidad en el conflicto, viéndolo como una realidad interactiva global, sabiendo que la realidad se crea de dentro hacia fuera y de arriba hacia abajo. Esta visión nos permite hacernos un@ en la acción disolviendo el dualismo.

En principio, sabemos que las palabras que emitimos producen una determinada vibración y crean nuestra realidad, y que lo que decidimos que suceda, depende de nuestros pensamientos y sentimientos. Así la estrategia de acción ha de tener en cuenta la forma de mover conscientemente la energía. Si lo que un@ propone no se ve posible, hemos de observar las justificaciones y las trabas que imposibilitan el cambio, y para ello, hemos de jugar con diversas estrategias:
Cambiar el propio punto de vista
Cambiar la idea impuesta de fuera
Ser consciente de las necesidades propias, ajenas y del contexto, para entender lo que la situación nos proyecta, y ser capaces de utilizar la estrategia que nos permita:
Invertir una fuerza que se presenta en contra
Hacer de espejo ante una situación de bloqueo
Estimular y motivar en una dirección determinada
Usar la fuerza de la inercia
Convertir el defecto en potencial
Anticiparnos a lo que va a ocurrir
Reenmarcar cambiando el punto de vista
Ordenar prioridades
Conciliar y negociar
Usando la lógica estratégica que utiliza como instrumento la escucha activa, la lógica, la contradicción, la paradoja, los dobles vínculos, las profecías, las metáforas, la magia y el juego emocional, para vaciarnos y soltar creencias y emociones, de forma que podamos iniciar una nueva interacción, pues sabemos que no existe una única realidad, sino que existen tantas como observadores y puntos de vista haya, y de ahí la riqueza de nuestra capacidad de elegir la forma más adecuada de gestionar lo que en cada momento acontece en pos de un beneficio común.

 

La Energía Sexual en estrategias y proyectos

13 ( 18h) 14 y 15 de Marzo
Itaca Albergue de salud

– Proyecto: personal, pareja, familia, trabajo
-Trascender los miedos: árbol genealógico y propios
-Bloqueos en la espalda: significado psicológico
-Alineación y arraigamiento
-Fortalecer riñones y activar la energía sexual
-Equilibrar emociones y órganos
-Armonizar riñones y corazón
-Despertar las áreas del cerebro
-Conocer la estrategia
.Las tres mentes
.4 fuerzas de oposición
.Leyes de manifestación
.Fuerzas de interacción
-Estrategias de cambio
-Activar la energía sexual para nutrir el cerebro
-Cambiar el enfoque
-Desarrollar el poder de manifestación.

 

Imparte Olatz Benito del valle.
Psicóloga BI510 y Kinesióloga.
En “ITACA Albergue de salud”
Gibaja, Cantabria
Curso, estancia y pensión 250€
http://www.saluditaca.es/
saluditaca@gmail.com
649 629 077 Olatz
639 15 40 30 Germán

PRÓXIMOS TALLERES EN ITACA ALBERGUE DE SALUD

10, 11 y 12 de Abril “…..” Enseñanzas del Alma” SEMANA SANTA
15, 16 y 17 de Mayo ……“Tu Sistema Inmunitario, restituye tu Ser”
5, 6 y 7 de Junio ………..“Revelaciones del Espíritu”

EL ENEAGRAMA Y LA PSICOMAGIA

EL ENEAGRAMA Y LA PSICOMAGIA:

UN CAMINO DE REALIZACIÓN INTERIOR

 

La vida diaria nos ofrece diversos escenarios que posibilitan un autoconocimiento, pero si la persona no está atenta a lo que acontece en su interior, los patrones de pensamiento y emociones se repiten, y nos reflejan nuestras propias convicciones acerca de lo que creemos de la vida y de nosotr@s.

El mundo que vivimos se va configurando como una consecuencia de lo que hemos ido experimentando en el pasado. Las situaciones y relaciones que experimentamos van variando, pero solemos interactuar de forma mecánica y repetitiva, y el gusto que nos queda después de experimentar la situación, es una sensación de insatisfacción. En el fondo, esa insatisfacción nos muestra la necesidad de conprender por qué seguimos apegados a las viejas rutinas y como salir del círculo vicioso en el que tendemos a meternos.

Una vez comprendemos que nuestras conductas están dirigidas por ciertas ideas y emociones que hemos aceptado como nuestras, entendemos por qué nos llevan a actuar de una forma predecible, comprendiendo que las carencias del ego se sienten como impotencia, vacío interno, falta de seguridad, dirección y satisfacción.

El Eneagrama de la personalidad nos describe nueve personalidades con sus respectivos patrones mentales, emocionales y de conductas. Así, una vez observamos y entendemos los diversos temores, conflictos, las formas automáticas de defensa, las resistencias, manipulaciones y estrategias de acción de cada carácter, entendemos por qué genera un sentimiento de insatisfacción y qué actitud lo sustenta. De este modo, tenemos la llave de nuestro autoconocimiento en nosotros, ya que una vez entendemos nuestro carácter y lo reconocemos, también tenemos la posibilidad de liberar esa parte condicionada. Cuando trascendemos nuestra parte condicionada, aprendemos a discernir, tanto las leyes que rigen nuestro interior como las leyes que rigen los procesos de creación.

El Eneagrama es un símbolo universal y todo conocimiento responde al uso adecuado de las leyes universales. Así, el Eneagrama ayuda a interpretar la realidad desde una perspectiva global y holística, pues permite entender los movimientos de la vida y las relaciones en función del grado de consciencia.

La autocomprensión nos lleva directamente a la comprensión de los demás y de la vida como escenario donde desarrollamos el juego del autoconocimiento. En este juego aprendemos a crear nuestro mundo cotidiano de acuerdo a las leyes universales, sabiendo que tenemos acceso a toda la información del universo, de manera que lo que en cada situación logramos, es el resultado de una manifestación consciente de la energía según nuestro coeficiente de inteligencia, nuestra coherencia emocional y nuestra sabiduría espiritual. Estos tres factores posibilitan la transformación de la persona integrando el conocimiento interior y la acción coherente.

Entendiendo e integrando lo que hemos aprendido ya sea de nuestros antepasados en el árbol genealógico como en el transcurso de nuestra vida, llegamos a liberar viejas ataduras, para acceder a la experiencia esencial o espiritual, accediendo a nuevas perspectivas sobre la realidad.

La psicomagia es una poderosa herramienta que nos permite crear otra realidad en el seno de una realidad ordinaria, oferciéndonos la posibilidad de trascender a otro plano, ya que desde una perspectiva distinta, un acto nuevo puede abrir la puerta de una nueva dimensión, pues se inventa un acto que difiere de las acciones ordinarias, permitiéndonos manifestar energías normalmente reprimidas en nosotros. Este acto busca una nueva forma de expresión constructiva, integrando la dimensión inconsciente, onírica y mágica de la realidad. La persona debe tratar de interpretar su propio misterio exteriorizando lo que lleva dentro, para pasar de la experiencia egoica a la experiencia esencial o espiritual. Así, cuando experimentamos la esencia de lo que somos, lo que permanece cuando los condicionamientos de la personalidad se disuelven, experimentamos mediante nuestra alma y en cada acto, modificamos nuestra percepción interna y por ende, el inconsciente colectivo o la red electromagnética de la tierra,  que es donde mora este inconsciente que pertenece a la humanidad.

La atención consciente y el sentimiento que nos impulsa, son los factores que van a influir en el resultado que obtengamos, tanto al emprender un proyecto como al propiciar una interacción.

Cuando trascendemos nuestra parte condicionada, aprendemos a discernir, entendiendo que la confianza en un@ mism@ , se refleja en la capacidad de vivir las diferentes situaciones que la vida nos proporciona con entrega y a la vez desapego, viéndonos a nosotr@s  mism@s reflejados en el otro, para trascender nuestra forma habitual de responder, liberándonos de las viejas ataduras y naciendo de cada experiencia a una nueva forma de ser. De esta manera, recogemos nuestro propio poder, utilizando las leyes del universo, para crear y compartir experiencias desde un estado de coherencia interna, liberándonos de los apegos y atravesando la senda que conduce a la conciliación personal, al desarrollar nuevas cualidades, que nos ayudan a estar plenamente presentes en nuestra experiencia cotidiana.

21, 22 y 23 de Febrero

“Elegir con Sabiduría”

 

Imparte Olatz Benito del valle.

Psicóloga BI510 y Kinesióloga.

En “ITACA Albergue de salud”

Gibaja, Cantabria

Curso, estancia y pensión 250€

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Tránsito del Miedo a la Presencia



El miedo es la emoción básica que nos produce una reaccion de querer escapar y salir de la situación aterradora de forma rápida, como una forma de supervivencia ante un estímulo que puede provocarnos la muerte a nivel físico, emocional,mental o espiritual, pero también puede provocar la sensación interna de pánico y quedarnos paralizad@s, congelad@s y totalmente bloquead@s.

Las imágenes, pensamientos, sentimientos, emociones, sonidos, olores y las diversas sensaciones que se extraen de una situación de miedo, se almacenan en un sistema de neuronas en el cerebro emocional y se activan a través de recuerdos y asociaciones. Estas imágenes y recuerdos activan el hipotálamo y encienden el cerebro emocional, localizado en el sistema límbico en el centro del cerebro. La amigdala detecta la reacción del miedo y bloquea el circuito del pensamiento lógico, provocando una disminución de las defensas del cuerpo y un descenso de la energía del cuerpo y de los instintos vitales del sueño, el apetito, la temperatura, los ciclos hormonales y la metabolización de las grasas y los líquidos corporales. El combustible del cuerpo se agota y perdemos nuestro centro de equilibrio.

El miedo localizado en los órganos de los riñones, activa la sensación interna de impotencia y frustración del hígado. Se enciende la rabia, el enfado y la furia por querer salir de la situación de aflicción. Nos volvemos impacientes, la confianza y la autoestima flaquean ,y nos angustiamos, obcecamos, obsesionamos con nuestras creencias, convicciones, emociones y toda reacción que se despierte en nosotr@s, estresando el bazo, y terminamos agotad@s, vacíos y sin ganas de nada, faltos de motivación. La decepción y la tristeza se apoderan de los pulmones y perdemos la fuerza, la dirección interna y la voluntad de acción integrada, por lo que acabamos postergando aquello que en un principio deseabamos.

El origen del miedo puede provenir de la primera división después de la separación del estado de totalidad. Al separarnos, establecemos una distancia entre el universo y nosotr@s, y la mente se convierte en un instrumento de percepción en vez de un instrumento creador.

 Percibimos a través del cuerpo y los sentidos. La mente aprende a interpretar y a hacer conexiones neuronales que acrediten esa interpretación, y las emociones se consolidan, fruto de los resultados de nuestras experiencias y elecciones.

La realidad que vemos es una interpretación basada en nuestras creenciasy sustentada en un programa llamado el árbol genealógico y el inconsciente colectivo.

Cuando la percepción está en manos del Ego, nos vemos separados del mundo. Hacemos un juicio de valor: hay cosas buenas y malas. Creamos opuestos y acabamos viviendo en un mundo de dualidad.

Cuando vivimos en estado de dualidad, percibimos los opuestos como separados, y nos protegemos de lo que percibimos como opuesto a través del miedo, sin darnos cuenta de que lo que parece diferente es igual, pero manifestado de forma complementaria u opuesta.

El miedo alimenta la idea de la separación. Proyectamos fuera lo que no aceptamos, y pensamos que no forma parte de nosotr@s . Lo ponemos fuera de nosotr@s para justificar la rabia, el enfado y el ataque hacia la situación o persona que nos incomoda, pero en el fondo, tenemos miedo a ser atacad@s, ser enjuiciad@s,no llegar a las expectativas propias y ajenas, no agradar hacia fuera y por tanto, no ser querid@s, quedándonos aislad@s y sol@s. Así convertimos las situaciones que tememos, en los sucesos que se manifiestan una y otra vez en nuestras vidas.

El Ego alimenta la dualidad, el juicio, la interpretación y el estado de separación mediante la culpa. Nos culpamos a nosotr@s mism@s y al otro, y el sentimiento de dolor aparece en forma de temor a ser castigad@. Estoçprovoca un mayor miedo y la rueda se repite. Al culpar al otro, pretendemos que el otro haga lo que esperamos de él o ella, por eso atacamos las ideas del otro para hacerle sentir mal. Creemos que el otro nos tiene que dar lo que necesitamos, y esa convicción nos lleva aproyectar en el otro la propia necesidad. Creamos relaciones para obtener algo del otro y si no lo consiguimos, le culpabilizamos. Esta actitud nos hace sufrir y también le hace sufrir al otro. Pero el Ego sigue empeñado en negar que sea la causa del conflicto y nos sentimos víctimas de las circunstancias, manteniendo los programas inconscientes a través de nuestras relaciones.

Cuando sentimos miedo deseamos cambiar la realidad. Queremos que nuestras ideas acerca de lo que deseamos se cumplan aunque vayan en contra de las ideas de otras personas o incluso queremos que una situación cambie, porque queremos que la realidad sea de otra manera, sin percatarnos que estamos sumidos en nuestro mundo de justificaciones y explicaciones de cómo deberían ser las cosas. La situación de angustia se repite una y otra vez, hasta que nos damos cuenta de que cuanto más queremos cambiar algo, más lo reforzamos, atrayendo a nuestras vidas, aquello de lo que pretendemos alejarnos porque le tenemos miedo.

La fuente del dolor en cambio, es nuestra propia inconsciencia e incoherencia. La mente piensa algo, el corazón siente otra cosa diferente y finalmente,no hacemos lo que deseamos . Nos dejamos llevar por nuestras convicciones y el sistema de creencias, determinando así nuestra realidad. percibimos lo que internamente pensamos. Nuestra percepción selecciona en función de nuestros pensamientos, ideas y convicciones y configura la realidad donde se repiten los patrones. Normalmente reaccionamos en contra de las personas que no piensan como nosotros y acabamos repitiendo de forma automática diversas situaciones dolorosas. Pensamos que hemos de defender nuestros propios valores y creencias, sin darnos cuenta que solo repetimos los patrones heredados de nuestros antepasados

Los miedos pertenecen a nuestra parte escondida que quiere unificarse en la luz del ser que somos. Representan una parte de nuestra energía que quedó atascada y que espera ser atendida y entendida algún día, pero si le permitimos existir, vemos que en el fondo, ese miedo es inofensivo y sólo es una respuesta de reacción ante lo desconocido, y si nos damos el permiso de explorarlo, nos enseña a confiar y experimentar algo nuevo, más allá de lo conocido y familiar, y en esa exploración hay una invitación a poder descubrir el ser de luz que somos.

Cuando entendemos que el miedo es una parte de la creación, accedemos auna percepción holística. Vemos que el universo necesita tanto de la luz como de la oscuridad para crear movimiento, elección y la consiguiente experiencia, y cuando vemos de forma global, nos damos cuenta que formamos parte de aquello que percibimos, y que el mundo es la pantalla sobre la que proyectamos nuestros sueños, creencias e interpretaciones.

Así, si nos permitimos sentir el miedo, permitimos que la emoción salga y se manifieste. Esto nos ayuda a sentir compasión por nosotr@s mism@s , a no juzgarnos y a perdonar nuestra ignorancia, para ser capaces de abrazar esa experiencia, transitar la emoción y sentir la liberación que acompañan a la autoaceptación y a la comprensión de que el miedo es la emoción que nos posibilita conocer una versión más elevada de nosotr@s, en la que el amor nos proporciona otra visión más integradora en la cual sabemos que cuando transitamos el miedo, somos capaces de fluir en la vida creándonos en cada momento, sin apego, más allá de las estrategias del Ego, confiando en nuestra sabiduría interior y dándonos la libertad de ser. Entonces comprendemos que si vemos la vida desde una percepción abierta, sin juicios ni culpas, no seremos atacad@s. Y si observamos los pensamientos y las interpretaciones que hacemos, tomamos consciencia de nuestras limitaciones y la mente se libera, deja de sufrir y puede crear.

Establecer el estado de coherencia interior significa hacer un proceso de integración entre la parte que mostramos al mundo y la parte que escondemos, percibiendo a nuestro opuesto como una parte de nosotros. Esta actitud interna nos permite trascender la dualidad e integrarnos, pues en vez de provocar situaciones de lucha, entendemos el miedo o cualquier otra emoción, expandiendo nuestra consciencia a través del proceso de aceptación, rendición, integración y desapego, sabiendo que cuando nos atrevemos a vivir de forma confiada, nos rendimos a cualquier situación que la vida nos ofrezca, trascendemos el miedo y nos alineamos con el flujo de nuestra alma comprendiendo el significado de cada situación vital.

Entendemos que los miedos son una consecuencia de la consciencia de separación y en la medida que vamos conectando con nuestra esencia, comprendemos la situación de forma global y los miedos van desapareciendo. Aprendemos a fusionarnos con nuestra consciencia y esto nos facilita la conexión con la consciencia colectiva y la sabiduría universal del amor incondicional integrándonos con la totalidad. De esta forma podemos crear la vida que deseamos, mientras vamos asimilando paso a paso las lecciones de nuestra alma, a través de la experiencia y la capacidad de compartir. En este proceso asimilamos que dar es recibir y al recibir, damos e interactuamos. Aceptamos que comunicandonos aprendemos a compartir y entendemos que nada puede hacernos daño si no interpretamos. Esta actitud nos ayuda a buscar lo que es mejor para todos y no nos enganchamos a lo que nos gustaría que fuera, porque sabemos que la solución de todo está en nuestro interior y cuando hacemos daño o nos equivocamos, nos perdonamos por habernos hecho daño a través de la relación con el otro o la situación externa conflictiva, y aprendemos a aceptar la visión del otro y desarrollar la empatía, para no entrar en conflicto ni juzgar, pues hemos aprendido a observar los pensamientos. De esta manera, liberamos patrones del pasado y del árbol genealógico a través de la comprensión y el perdón a nosotr@s mism@s. Esta actitud nos hace responsables de lo que creamos, sabiendo que elegimos nuestro camino sin enjuiciar ni adaptarnos a lo que el otro exije, llegando a acuerdos satisfactorios para ambas partes.

Entendemos que nos integramos sabiendiendo que somos parte del problema y que aprendemos a relacionarnos con nosotr@s mism@s a través de la relación con los demás, y comprendemos que las relaciones son para crecer y evolucionar.

Una vez integrada esta actitud vital, nos atrevemos a mostrar la alegría y el estado de gozo interno, porque confiamos en nuestra voz interior y nos volvemos observadores. Entendemos que la vida exterior es el reflejo de la vida interior. Sabemos lo que queremos y lo hacemos de corazón y nos desapegamos del resultado porque vivimos en el presente, fluyendo con lo que la vida nos trae en cada momento, sintiendo que estamos creando conjuntamente, tanto las personas como la situación que se nos presenta, para proporcionarle un aprendizaje a nuestra alma.



ACERCA DEL ENFADO Y LA CREATIVIDAD

El enfado es una reaccion emocional; una reacción impulsiva, una queja, un dolor que surje como un estímulo mental derivado de la vida afectiva.

Cuando surge el enfado, nos mueve como una ola de energía que nos arrastra agitando la mente, el cuerpo y el alma. El estado de equilibrio interno se rompe y surge el enfado.

La energía se estanca en el hígado y el fuego interior se agita. Si la reprimimos, empezamos a desencadenar procesos depresivos y en ambos casos,depresión o ira, el fuego del corazón se altera. Cuando sentimos ira, el corazón se llena de sangre y afecta a la mente produciendo un exceso de estrés. La ira y el enfado interior producen obsesión y preocupación, y eso afecta al psiquismo y al bazo, y cuando el bazo está débil, porque hay un proceso de rumiación interna, acabamos por afectar al pulmón y sentimos momentos de ansiedad y preocupación. En estos momentos, la atención interna se pierde y acabamos repitiendo pautas y conductas que nos llevan a la insatisfacción. Perdemos la atención interior y la angustia se hace presente, produciendo una sensación de tensión interna y tendencia al insomnio.

Cuando reprimimos la ira nos entristecemos y cuando la tristeza se prolonga en el tiempo, por falta de satisfacción en la vida, perdemos la dirección interna y caemos en conductas automáticas, acabando desmotivad@s y sin ganas de hacer gran cosa, cansad@s y  asquead@s de la vida.

La ira y el enfado son la expresión de un estallido de alto voltaje emocional, que nos lleva a proyectar inconscientemente nuestros miedos y creencias, y en este choque, ponemos el poder fuera y perdemos autoestima, confianza y poder interior.

Aceptar e integrar la ira nos lleva a tomar la decisión de atravesar el conflicto interior y atrevernos a parar para sentir la frustración, la imposición y la exigencia interna, y construir el camino hacia la propia estima, estableciendo la confianza y el poder en nuestro interior, cultivando la paciencia y la tolerancia.

Cuando reaccionamos con ira o enfado, suponemos que lo que hemos interpretado de la situación es verdad, y eso se asemeja a una posición algo fanática. La cuestión radica en cuánta responsabilidad somos capaces de asumir respecto a nuestras emociones sin proyectarlas sobre los demás.

Si reprimimos la ira, impedimos su aceptación. Si la negamos,  no podemos ver el sistema de retroalimentación. Si escapamos, surge el miedo a dejar la zona de confort. Si nos dejamos llevar por la inercia, acabamos por tener buenas intenciones pero nunca las llevamos a cabo.

Cuando pensamos se producen a través de los neurotransmisores  reacciones químicas en el cerebro. Los neurotransmisores son los mensajeros que parten del cerebro y llegan al Sistema Endocríno y los órganos, y regresan comunicando emociones, deseos, memorias, intuiciones y sueños.

Cuando algo nos molesta, nos hiere o nos duele, algo del exterior realza nuestra sombra interior y nos ponemos a la defensiva. Esta actitud nos lleva a reaccionar negativamente ante las personas y circunstancias que nos sacan a flote las conductas y actitudes que rechazamos.

Cada un@ proyecta fuera lo que está en su interior, y cuando los pensamientos y emociones parecen inaceptables, generan enfado y ansiedad, y el juicio nos convierte en víctimas de nuestra propia mente. Ponemos las expectativas fuera, nos quejamos pero no cambiamos, y generamos una sensación de pobreza interior, culpa, resentimiento y dolor. Cuando enjuiciamos interna o externamente, ponemos el poder fuera de nosotr@s con la esperanza de lograr algo, afianzar nuestra posición y exigirle al otro que cambie sin cambiar nosotr@s. Esto nos lleva a vivir en un estado de separación, sin vernos a nosotr@s mism@s reflejad@s en el otro, dificultando la posibilidad de integrar nuestras polaridades.

La personalidad se construye con cualidades que consideramos como “Yo” , mientras que lo que no aceptamos porque no nos gusta, consideramos “ No- Yo” y representa el inconsciente o la sombra.

El sistema de creencias, lo que creemos acerca del mundo, se construye desde nuestros sentimientos e ideas, los eventos que hemos vivido y percibido como verdaderos o falsos, buenos o malos, adecuados o inadecuados…

Este sistema de creencias esta formado por ideas que creemos y defendemos llevándonos a vivir una vida de acuerdo a ellas. Si sentimos que algo no está bien,  nos sentimos molestos, y según nuestra percepción interna, actuamos de una u otra manera.

Las emociones de rabia son expresiones de incomprensión y dolor que se originan en el pensamiento, cuando generamos un juicio hacia otra persona o situación. A través de la expresion de la rabia, queremos hacerle saber a la otra persona que no nos ha gustado su actuación o actitud. Intentamos boicotearle o desacreditar su visión o su comportamiento. Le criticamos, con la esperanza de que cambie en vez de cambiar nosotr@s. Le herimos para demostrarle que lo que hace no nos gusta, le descalificamos y le acusamos en actitud de exigencia, intolerancia y arrogancia, escondiendo nuestra inseguridad, entonces parece la ansiedad y tendemos a controlarla, para no mirar las contradicciones internas, y esta actitud nos impide vivir desde la incertidumbre y el vacío creativo.

Para resolver la emoción de la ira y el enfado, nos hacemos conscientes de lo que decimos y hacemos, y de las consecuencias que nuestras conductas ocasionan, para observar la propia carencia, emoción o necesidad y ser conscientes de cómo seguimos manteniendo el dolor.

La ofensa, la culpa y la exigencia son estrategias del Ego que producen insatisfacción y sufrimiento. Si nos identificamos con una emoción, evadimos nuestra responsabilidad de escuchar el dolor y la contradicción interna. Si en cambio, abrazamos lo que sentimos, podemos respirarlo, sentir y liberar, observando sin querer resolver de inmediato, para tomar consciencia de lo que ocurre en nuestro interior.

El discernimiento consiste en escuchar, observar y elegir el camino de mayor apertura de consciencia. Discernir supone desarrollar la disciplina de mirar adentro y observar la actitud interior con la que reaccionamos, tomando consciencia de nuestras percepciones y comportamientos, para ser capaces de desligarnos de los roles de víctima-victimario, y actuar más allá de los condicionamientos.

La capacidad de escucha interior se desarrolla cultivando la presencia y la capacidad de ser contenedor-a, sabiendo ser una copa que cuida sus aguas, aceptando lo que ocurre, para respetar lo que acontece y comprender lo que quiere decirnos.

La expresión asertiva nos ayuda a afirmarnos sin herir ni perjudicar al otro ni a un@ mism@, y respetarnos significa tenernos en atención, en consideración y ser tenid@s en cuenta.

Sentimos empatía hacia un@ mism@ y hacia la emoción que sentimos, dando espacio al dolor,  para escuchar nuestra propia inseguridad.

Cuando estamos presentes con el cuerpo, la mente y las emociones unidas, cambiamos la visión a una comprensión global, y entendemos que la otra persona o la situación que estamos vivenciando, están para ayudarnos a comprender algo inadmisible, y si le ofrecemos a la emoción  el espacio y la escucha que necesita, llegamos a comprender y crear estrategias de convivencia.

La percepción y la observación interior nos ayudan a liberarnos y a entender ,que el dolor surge por una falta de aceptación y una resistencia inconsciente a lo que está aconteciendo.

Al atrevernos a cuestionar lo que pensamos y sentimos, nos hacemos conscientes de lo que ocurre en nuestro interior, y dejamos de ser esclav@s de nuestro punto de vista. Nos hacemos conscientes de nosotr@s mism@s y de los demás, a través de nuestra propia observación. Así podemos llegar al espacio donde la otra persona siente y comprender lo que está aconteciendo y lo que conjuntamente estamos viviendo, para ser conscientes del otro, más allá de nuestras propias opiniones, superando la tendencia automática de identificarnos con nuestra idea, para asumir una visión global, de forma que podamos observar, sentir, discernir y elegir.

La escucha interior nos permite unificar nuestra consciencia con la voz interior, para ir integrando a través de la aceptación, la comprensión y la integración de las memorias físicas y psicológicas, hasta sentir cláramente en el interior, que todo nace y proviene de dentro, y que nuestro dar y recibir, se produce por sincronicidad, propiciandonos los encuentros que nos ayudan a crecer e integrarnos.

Cuando la persona está arraigada en su interior, el pensar, sentir y actuar se hace ser, porque la persona está en estado de coherencia interior y eso le posibilita el acceso a su mundo interior y al inconsciente; el lugar donde habitan los talentos.

Cuando somos capaces de motivarnos por algo, se originan nuevas sinapsis neuronales, y la persona crea el exterior desde su interior, y empieza la rueda de su propia creación consciente o creatividad.

 

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