CONCEPTOS BÁSICOS DEL TAO SEXUAL SANADOR

CONCEPTOS BÁSICOS DEL TAO SEXUAL SANADOR

El Tao es el camino del autoconocimiento. Se basa en el cultivo de la energía consciencia para fomentar la salud y la vitalidad a nivel de cuerpo, emociones y mente y la activación del cuerpo de luz, para conectarnos con la energía del espíritu, el sol y la consciencia de la tierra que rigen nuestras vidas.

El tao sexual sanador congrega un conjunto de disciplinas que nos ayudan a cultivar la energía sexual, para cultivar la energía espiritual. En su práctica, aprendemos a fluir con la energía del cielo y de la tierra, para fortalecer los músculos, tendones y huesos y facilitar las vías de acceso de la energía del cielo y la tierra y su distribución por los canales energéticos del cuerpo que nutren las glándulas, nervios, órganos y sistemas corporales.

La energía de la consciencia de la tierra penetra en nosotros a través de los pies y el perineo.

El perineo se sitúa en la zona entre el ano y los órganos genitales. Se le llama la Puerta de la vida y de la muerte. Controla el flujo de la energía sexual, para guiarla hacia arriba hasta los centros superiores, evitando que la energía de los órganos se escape por la base del cuerpo. Cuando la puerta inferior está bien cerrada, es elástica y flexible, los órganos se mantienen en su sitio.

El perineo contiene las 8 células originarias que conforman la heliografía de nuestro cuerpo y mantiene o va cambiando los códigos ADN de nuestro cuerpo. Es el puente que conecta todos los canales energéticos.

Los 6 canales principales: del perineo nacen los 6 canales que nos conectan al cielo y a la tierra.

-Canal de los pies al perineo: canaliza la energía de la tierra

-Canal central: conecta el perineo con la vagina, útero, próstata, estómago,

 corazón y las glándulas Tiroides, Pituitaria y Pineal.

-Canal delantero: conecta con la vegiga, el intestino delgado, estómago, la

 glándula Timo, la Tiroides y la parte frontal del cerebro.

-Canal posterior: conecta la espina dorsal con el cerebro.

-Canal izquierdo: conecta el perineo con el ovario o testículo izquierdo, el

 intestino grueso, el riñón izquierdo, el bazo, pancreas, el ojo y el hemisferio

 izquierdo del cerebro.

-Canal derecho: conecta el perineo con el ovario o testículo derecho, el

 intestino grueso, el riñón derecho, el hígado, la vesícula biliar, el ojo y el

 hemisferio derecho.

EL plexo pélvico: está formado por los huesos y músculos de la región de la pélvis que conforman la taza o el cuenco donde se asienta la energía vital. Debajo del ombligo se localiza nuestro centro de gravedad. Este plexo es el reservorio de la energía corporal. También es llamado océano de energía. Cuando está lleno, distribuye la energía a todos los meridianos y órganos del cuerpo. En esta zona confluyen las energías del cuerpo, la tierra, la naturaleza y el cosmos, para nutrir el cuerpo y el espíritu.

La energía sexual: se cultiva en los genitales para hacerla circular por todo el cuerpo. Se combina la fuerza sexual con la sensibilidad, la sensualidad, la respiración y la visualización, para hacerla circular por el cuerpo y construir el cuerpo de luz donde mora el espíritu. Asi, la energía sexual nutre la energía espiritual.

La energía sexual genera la energía, el cerebro la transforma y los órganos la almacenan.

El bombeo de la energía: equilibra la pelvis y activa la energía de los genitales y el sacro, para elevar esta energía por la columna hacia el cerebro.

La respiración testicular y ovárica: energiza los órganos sexuales y pone en circulación la energía sexual. Si la persona se encuentra en un estado emocional negativo, le ayuda a hacer la combustión para transformar la energía negativa en fuerza vital. Este tipo de respiración canaliza la energía sexual reciclándola en energía espiritual.

La respiración de los riñones: energiza la zona lumbar y el reservorio de energía de los riñones y fortalece todo el cinturón pélvico: riñones, órganos sexuales, vientre e intestinos, favoreciendo el flujo hormonal, sanguíneo y linfático.

La respiración de condensación: retiene la energía sexual creativa para envolver y energizar los órganos y glándulas.

La respìración de vacío: limpia y ventila los órganos genitales, intestinos, riñones y vientre y pulmones.

La respiración inversa: vivifica los pulmones, la glándula Timo y flexibiliza el diafragma.

La respiración de la órbita microcósmica: ayuda a transformar la energía sexual y la energía vital en energía espiritual regulando y armonizando los chakras y los hemisferios cerebrales.

La respiración y succión de los diafragmas:  activan la energía permitiendo su paso a los órganos y el bombeo de la energía a los centros superiores.

La activación de las tres bombas: ayuda a elevar la energía por la espina dorsal desde la bomba del sacro a la bomba torácica y a la bomba cervical, para nutrir la cabeza y bajar la energía por la zona delantera del cuerpo hasta el vientre.

La compresión de los órganos genitales: fortalece y aumenta la potencia energética de los músculos vaginales y del pene, y carga de energía los ovarios y testículos, aumentando la fuerza y el impulso sexual.

La limpieza de útero y próstata: conecta el pulso del centro sexual y el corazón, para equilibrar la energía del fuego y el agua.

Encender la estufa inferior: despierta la fuerza original y ayuda a estabilizar el océano de energía en la zona entre los riñones, el ombligo y el centro sexual, para luego ser elevado a la zona del pecho y la cabeza, despertando en su paso hacia arriba las glándulas Timo, Tiroides, Pituitaria y Pineal.

Armonizar riñones, bazo e hígado: libera las bajas energías de miedo, obsesión, ansiedad e ira y facilita el proceso de alquimia y transformación de las emociones negativas en aceptación a través de la sonrisa interior y en compasión a través del corazón, cultivando la atención, la observación y el desarrollo de las propias cualidades. En este proceso, utilizamos diversos tipos de respiración para entrar en trance hipnótico, rescatar las viejas creencias, miedos y culpas y sanarlas, para dar a luz a las virtudes personales.

El Chi Kung de las 9 flores: ayuda a equilibrar la energía del Timo, los pechos y los órganos genitales favoreciendo el flujo energético por la espina dorsal y los canales de energía sexual que unen los pechos y los ovarios.

El masaje de los riñones y el vientre: activa a través de la digitopresión y el frotamiento, los puntos y fuentes energéticas básicas del cinturón pélvico.

El masaje de pechos: activa y armoniza el flujo hormonal regulando la Pituitaria, Tiroides, Timo, Páncreas, suprarrenales y ovarios.

La sonrisa interior: armoniza los órganos y glándulas, fortalece y flexibiliza los huesos, músculos y tendones y equilibra los diversos sistemas corporales: digestivo, respiratorio, circulatorio y excretor. Activa la circulación linfática y equilibra los hemisferios cerebrales.

El Chi kung, el Tan Tien Chi Kung y el Tao yin: ayudan a alinear y estructurar el cuerpo, enraizarlo,energizarlo, flexibilizarlo y armonizar los canales energéticos.

La meditación: aporta centramiento, vitalidad, serenidad, autoestima y fuerza interior.

El baile: sincroniza y unifica el cuerpo, la mente y la consciencia del cielo y la tierra.

El silencio: expande la consciencia y nos conecta con la fuente creativa

 

 

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