Del Caos al Silencio Interior

El propósito del ser humano es ser consciente del sentido de su propia vida y el proceso de su evolución, la del planeta y la del cosmos, y cuando pierde la conexión con su consciencia, vive atrapado en la sociedad, en la importancia del dinero, el deber, la responsabilidad, los impuestos y la presión de las opiniones sociales. Es entonces cuando se desorienta, se deja llevar por las convicciones sociales y acaba olvidándose de sí mismo, entrando en una situación de caos interior. La persona vive en un estado de adormecimiento, totalmente involucrada en la rutina y los comportamientos automáticos, hasta que la monotonía se convierte en una profunda sensación de tristeza y melancolía. Si la persona se permite sentir y conectar con esa sensación, se da cuenta de que se encuentra encerrada en patrones repetitivos que le llevan a un profundo sentimiento de falta de energía y adormecimiento, que le conectan con la sensación interna de sentirse en tarifa plana. Este sentimiento induce la sensación de estar bajo de energía, vacío, sin fuerza ni ganas de hacer nada. En este estado, todo se vuelve una carga y la vida se hace muy pesada. Si la persona se permite abrazar ese sentimiento, se otorga un tiempo de respiro, para que vuelva a conectar con su interior y  se recargue de energía. Si en ese momento en vez de sentir la emoción trata de intelectualizar, razonar o explicar lo que le pasa, la ansiedad aumenta y busca darle una salida lógica, pero si en cambio tiene la valentía de aceptar, escuchar la sensación y el sentimiento interno, con paciencia, confiando en si mism@, alcanza una claridad interior que le otorga una visión unificada de la realidad y una reconexión con su sabiduría interior. El silencio le ayuda a integrar desde el corazón una nueva visión basada en una mayor comprensión, que más adelante entenderá con la mente. Este proceso de observación interna agiliza una reprogramación en los genes que generan señales eléctricas de mayor frecuencia de luz consciente, pues la persona ha sido capaz de entrar en sus miedos, atravesarlos, e integrarlos en la luz que hay en su interior. La persona se da la oportunidad de mirar en profundidad todo lo que su psiquismo no quiere encarar, lo que reprime en su interior, los demonios de su subconsciente y el espejo que la situación vital que atraviesa le ofrece.

Al escuchar su ruido mental, se da cuenta como funciona su ego, su sistema de creencias y sus conceptos mentales y emocionales. Entonces se percata del sonido que producen esas vibraciones de miedo y de la repercusión que producen en su interior. Observa y siente como crean una ola de información que permanece resonando en su aura y en la red electromagnética de la tierra, de la cual se está alimentado, entendiendo como va creando su realidad en base al sonido y la vibración que sus pensamientos producen. Al ser capaz de mirar en sus miedos, conecta con el propósito de crear la vida que desea y se atreve a trascender su miedo a vivir, permitiéndose existir en lo inesperado, abiert@ a lo que surja, abrazando la totalidad de la vida y la integridad de su naturaleza. La persona se rinde a lo que la vida le depara día a día, sabiendo que cada situación vital es un aprendizaje en el camino. Aprende a vivir en el momento presente, donde el miedo no tiene cabida y la energía fluye a través del silencio y la atención plena. En este estado interno, la persona conecta con la experiencia intuitiva que serena la mente y el corazón.

En el silencio, escuchamos el mensaje de nuestra alma, pues al estar en silencio, sabemos escuchar y por consiguiente, captar con profundidad, más allá de las interpretaciones personales.

El silencio  es el estado del ser que permite que la energía femenina se manifieste, para que nuestro espíritu se materialice en nosotros y nos guíe en nuestro propósito más elevado. En un estado receptivo y pasivo la luz llega a nosotros, el corazón se expande y sentimos una sensación de serenidad y libertad, para dar los pasos desde un estado de claridad interior. Desde ese espacio interior, sentimos la fuerza energética que nos sintoniza con el corazón y nos une a la totalidad, percibiendo la presencia de vida en todo lo que se manifiesta en cada momento.

Escuchar el silencio interior nos ayuda a ser honestos, sinceros y congruentes con nostros mismos, atreviéndonos a ser auténticos en nuestras relaciones, dar la luz que cada un@ tiene en su interior y ofrecerla para el mayor bien de todos, compartiendo lo que cada un@ pueda ofrecer en sus interacciones.

El silencio es el estado de atención plena que nos permite escuchar el lenguaje de la luz, para ser capaces de comprender y discernir nuestra propia verdad, producto del alma y el corazón.

El corazón existe en silencio portando la vibración del amor, representado por el sonido del latido del corazón, que nos sitúa en el momento presente y en la atención plena.

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