DESPIERTA LA ENERGÍA SEXUAL FEMENINA CREADORA

DESPIERTA LA ENERGÍA SEXUAL FEMENINA CREADORA 

Desde tiempos remotos la energía sexual de la mujer conecta con la energía de la consciencia de Gaia. Ella recibe a toda la humanidad en su seno y la nutre con su energía Kundalini. A través del primer contacto con la consciencia de Gaia, antes de nacer en un útero materno, conectamos en este espacio con nuestra estructura cristalina, que representa la energía de todo lo que hemos hecho. Esta cueva contiene el registro de las almas, el registro de toda la humanidad. En este lugar, se guardan los registros akáshicos y a este espacio podemos acceder en vida las veces que queramos, para recordar el lenguaje del corazón. Gaia nos dice que en nuestro recorrido por la tierra en esta vida, estemos donde estemos, vayamos al espacio interior en el corazón, donde sentimos que estamos contentas y que lo expresemos, dejando que las cosas de alrededor sigan su curso y se desarrollen poco a poco.

En este viaje hacia la consciencia del corazón, despertamos la energía sexual, la energía creadora, para revitalizar el cuerpo y nutrir de chi los ovarios, útero, vagina, riñones, hígado, bazo, pulmones, corazón,cerebro y todos los sistemas del cuerpo. La respiración, la observación, el movimiento, la visualización y la percepción del sentimiento interno nos guían en este caminar que transita la alquimia de los 5 elementos: agua, madera, fuego, tierra y metal.

En el comienzo de la creación, el útero prepara un nuevo nacimiento y se conecta con la consciencia de la madre tierra, ella nos ayuda a emprender el proceso de gestación de una nueva vida, una idea, proyecto o iniciativa.

Cuando sentimos que deseamos un cambio en nuestra vida, hacemos un viaje al interior, para despertar la fuerza instintiva y materializar el deseo del corazón.

El viaje empieza en el elemento agua que nos lleva a soñar lo que deseamos. La consciencia del corazón despierta y respiramos para atraer nueva energía al interior de nuestro ser. Aprendemos a abrir y cerrar los esfínteres para almacenar la energía vital y nutrir la baja espalda y el vientre, poniendo la energía en movimiento para encender el caldero inferior y despertar la fuerza original, de modo que tengamos la energía mental, emocional, vital y espiritual presta para el impulso creativo. El elemento agua dentro de nuestro ser se calienta, cobra movimiento, y la energía se va poco a poco materializando en el camino del si y la satisfacción interna. Los riñones y los óganos genitales, representantes del elemento agua,ayudan a mantener la energía, para que la idea del corazón crezca como si fuera una flor, y entonces, de la semilla germinada, brota el tallo y nace el elemento madera. El universo entero nos ayuda en nuestra intención y crea sincronicidades, para que podamos experimentar diversas situaciones que nos llevan a interaccionar, para sentir y observar nuestros patrones. Las emociones de miedo, enfado, tristeza y dolor aparecen. Es entonces cuando tomamos consciencia del árbol genealógico y los patrones que deseamos trascender para que el deseo del corazón se haga realidad. Centramos la atención en la respiración, limpiamos y liberamos las toxinas de los intestinos, riñones, bazo, estómago e hígado y establecemos nuestra fuerza original, honrando la guerrera interior que recoge su poder y dirije la energía en la dirección deseada. La flor crece y florece en su belleza y su explendor.

La energía se expande y el sentimiento brota del corazón. La energía del fuego despierta y fluye hacia los pechos, el corazón y la espalda. La energía Kundalini de la madre tierra nos apoya en nuestro proceso de crecimiento y sentimos la energía creadora expresarse a través de nosotras. El elemento fuego del corazón nos lleva a equilibrar la fuerza interior, discernir y elegir. Aumenta la vibración energética y nos vuelve más coherentes para comunicar y socializarnos. Respiramos y conectamos con nuestro ser, sentimos nuestra parte más instintiva, representado en nuestro animal de poder y nuestra conexión con la naturaleza. Recogemos nuestro poder a través del cultivo de la confianza interna y la entrega. El elemento fuego nos ayuda a equilibrar los riñones y el corazón, el agua y el fuego, para que la energía fluya libremente a través de los meridianos o los caminos de energía. La energía enlaza la conciencia con la intención, para desapegarnos y soltar lo que necesitamos y materializar aquello que deseamos de corazón. El elemento fuego nos otroga la belleza, la sensualidad, sexualidad y amor de la Diosa Afrodita, Venus. Ella nos ayuda a fecundar nuestros proyectos, necesidades y deseos y está presente en nuestros partos, pues es la Diosa de la reproducción. Nos ayuda a dar vida a lo deseado e integrar nuestros aspectos masculinos y femeninos, sembrando la confianza en cada paso del camino. La flor madura y poco a poco se va marchitando para volver a la tierra. La tierra cobija nuestra flor. El fuego proporciona la energía necesaria para materializar el deseo del corazón y las energías se equilibran. Volvemos nuestra gratitud a la madre tierra y conectamos con la consciencia de Gaia. Ella siempre cuida de nosotras y nos nutre a través de la energía Kundalini que va ascenciendo por las piernas hasta el perineo, conecta con la matriz de nuestra alma en el pecho, y asciende hasta la coronilla, para conectar con nuestro espíritu y el sol central de la galaxia. En conexión con la consciencia global, nace la curandera, capaz de despejar miedos y creencias, para evolucionar a estados de consciencia cada vez más elevados, despertando nuevas frecuencias de luz en nuestro ADN. En este proceso de alquimia, la energía kundalini del cuerpo y de la tierra se unifican, dando nacimiento al elemento metal. La sacerdotisa despierta, observa, discierne y materializa el deseo del corazón desde la pureza de intención, el sentimiento y la voluntad de acción, creando los cambios que deseamos para nosotras,la humanidad, Gaia y el universo entero, creando momento a momento,la realidad que deseamos vivir.

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