EL ÁRBOL DE LA VIDA

Es el patrón que refleja el esquema de todas nuestras vidas; el mapa de la creación y su proyección en el alma humana. Nosotros somos el árbol de la vida y todas las partes del árbol se encuentran en nosotros. La Cábala nos ayuda a comprender a Dios y a la deidad que cada ser humano lleva dentro.

La palabra Cábala significa recibir. Es un sistema filosófico esotérico de orígen judío, aunque su verdadero origen se remonta a tiempos bíblicos. Recepción significa un saber revelado directamente por Dios a Abraham y Moisés. Algunos dicen que la Cábala proviene de los tiempos de Adán, otros la consideran como el legado de la doctrina que proviene de la gran tradición unánime.

Este modelo es un mandala, un juego de símbolos y un intermediario entre nosotros y el cosmos. El cosmos y la naturaleza se comunican con el ser humano a través de la intuición cuando somos capaces de alinearnos con las energías del cielo y la tierra.

El árbol de la vida se compone de 10 esferas que son las dimensiones del ser y 22 líneas o senderos de aprendizaje que las unen. Las letras hebreas son los senderos que unen las esferas entre sí. Las letras reflejan el idioma sagrado y actúan como canales para la sanación que trae el poder curativo de la divinidad. Las 22 letras representan las ramas del árbol de la vida. Las letras son las energías básicas del pensamiento divino, los diferentes tipos de fuerzas que mueven las energías arquetípicas. Cada palabra representa una configuración de la energía. Es una ecuación que moviliza la energía. Asi, a través de las letras, canalizamos la energía de los arquetipos que son las letras celestiales. Las letras son como vasijas de luz infinita divina sintonizadas a la frecuencia del número que representan.

Los senderos son canales de conexión que transmiten luz divina, la sustancia de la creación. La naturaleza de cada carta del tarot provoca que su vibración vaya directamente al corazón para despertar a través de la intuición la presencia del alma en el cuerpo. Al sentir cada camino desde el corazón, dejamos que la información se revele a nuestra conciencia. Los senderos establecen una relación entre los distintos planos de manifestación y están bajo la custodia de legiones de jerarquías espirituales llamados genios o ángeles. Cuando se consigue luz en determinado sendero esas jerarquías ayudan a la persona a descubrir los secretos que el camino contiene estableciéndose una colaboración consciente. Los senderos son puentes tendidos entre los distintos niveles de conciencia donde las corrientes vitales fluyen libremente en nuestro cuerpo.

Sefirot significa fuerzas, vibraciones, emanaciones de las fuerzas divinas en nosotros.

Los sefirot son objetivos y los senderos subjetivos. Los senderos son los arcanos mayores y los sefirot los menores.

El árbol de la vida está dividida en tres columnas. Las dualidades son polos complementarios que establecen un circuito de fuerza. El tercer elemento sintetiza y equilibra los opuestos. El patrón que seguimos es el de unidad, polaridad y rearmonización a través de las esferas centrales.

La columna de la derecha es el pilar de la misericordia, de la fuerza, de la energía de dar, el polo positivo, por lo que las tres esferas que lo conforman son activas.  Hokmah, Hesed y Netzak, son energías relacionadas con el dar y el compartir, y las tres ponen en movimiento, motivan y dan energía para trabajar y alcanzar nuestras metas materiales, mentales, emocionales y espirituales.

La columna de la izquierda es la del pilar de la severidad, de la disciplina, del rigor y de la forma, entendida como fuerza que ha sido organizada. Es la columna relacionada con la energía de recibir y las esferas que la conforman son pasivas y de polaridad negativa, pues captan y atraen una parte de la energía que nos rodea, actuando a modo de recipientes en los que ésta debe ser albergada y formada antes de poder entregarse al mundo. Las esferas son Binah, Gueburah y Hod.

La columna central es el pilar del equilibrio que integra la fuerza y la forma otorgándole el equilibrio de la suavidad de la conciencia. Expresa la energía del compartir que significa recibir para dar. Es el polo neutro del árbol y las esferas que lo forman tienen como función sintetizar y equilibrar. Los sefirot que la conforman son: Kether, Daath, Tifereth, Yesod y Malkuth.

El pilar de la fuerza pone en movimiento, el pilar de la forma organiza y en el pilar central, aquello en lo que estamos trabajando adquiere existencia e identidad. Las dos columnas laterales son funcionales, pues la conciencia sólo asciende o desciende por el pilar del medio. En el camino hacia nuestra consciencia buscamos el equilibrio en nosotros sabiendo que como es arriba es abajo y como es adentro es afuera. Lo que ocurre a nuestro alrededor siempre es un reflejo de lo que albergamos en nuestro interior.

El trabajo interno consiste en un viaje de autoconocimiento que nos permite a través de la proyección, conectar con los sefirot y los senderos, que son fuerzas externas que inciden en el aura. Nuestro trabajo consiste en transformar esa fuerza  a través del movimiento de expansión de la consciencia, condensación y solidez, proporcionándole al ser físico a esa fuerza. Así conseguimos salir de los planos internos y fusionarnos con la energía cósmica, para ser capaces de absorber del espectro de todas las posibilidades del mundo cuántico, la que mayor apertura de consciencia nos va a proporcionar.

Cuando nos proyectamos a través del sefirot y los caminos que los unen, nos encontramos con la fuerza del sefirot, exploramos el sendero y hacemos las peticiones, para entender lo que cada uno ha de trabajar en su interior.

Cada figura del tarot que conforman los senderos nos incita a meditar en ella para conectarnos con la parte más iluminada de nosotros en cada uno de los senderos.

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