Integración de las Dualidades

La realidad aparece ante nuestra percepción de una forma física que nos permite conectar con nuestros sentidos, y otra metafísica que nos posibilita percibir de forma extrasensorial la energía que nutre la materia. La energía y la materia coexisten simultáneamente fusionándose y  complementándose una con la otra.

La dimensión física nos da la posibilidad de actuar en la vida, mientras que la dimensión metafísica, permite que la realidad material se pueda manifestar, pues representa la matriz de la creación, la fuente de la consciencia de unidad a partir de la cual se crea la vida.

La primera separación de la energía andrógina de la Fuente origina el principio de la vida. Es la manifestación de la energía Kundalini cuya esencia da orígen a todo lo que existe.Esta energía de doble naturaleza, en su manifestación, conlleva la materialización de su opuesto y los opuestos en su interacción, se unen para fusionarse y crear algo nuevo.

Los principios masculino y femenino dan origen a la proyección y a la complementariedad. En la proyección, por el principio de la dualidad, la energía se separa y en la complementariedad, se vuelve a unificar para crear una nueva vida.

La Vesica Piscis es el símbolo de la creación de la vida y en geometría sagrada se representa como 2 círculos que se interseccionan de manera que el centro de cada círculo está en la circunferencia del otro. La energía de cada círculo se complementa y se combina para crear una nueva vida. Este símbolo representa a la energía masculina y femenina, creando vida a través del sexo sagrado dentro de cada un@, movilizando la energía a través de los nadís o caminos de energía y los chakras o centros energéticos del cuerpo.

En el proceso de unificación del Santo Grial dentro de cada un@, fusionamos nuestras dualidades, buscando el camino del medio, tanto en lo referente a los pensamientos, sentimientos como a nuestras acciones, elevando la energía desde el nivel del Ego emocional en el bajo vientre a la Vesica Piscis del chakra del Plexo solar, atravesando la zona  llamada el Paso Estrecho del Ego al Corazón y accediendo a la dimensión unificada de la consciencia del corazón. Esta transición es también llamada el paso de la Resurección. Esta fusión alquímica supone alcanzar la capacidad de ser transparente frente a un@ mism@ y frente al mundo, dando acceso al verdadero desapego o la capacidad de no ser afectados por ninguna circunstancia o persona, trascendiendo la personalidad y el cuerpo deseo, dejando de reaccionar a los impulsos y accediendo a la dimensión unificada del espíritu, viviendo sin resistencia tanto los momentos buenos como los malos de la vida, sobrepasando los mecanismos duales de la acción-reacción, para establecernos en el estado de consciencia global, unificando la atención y la intención en el aquí y ahora, motivándonos a amar y crear en cada momento de nuestro caminar. 

Al adentrarnos en la zona de los genitales y el bajo vientre, conectamos con las viejas heridas programadas en el subconsciente,liberando así el antiguo dolor de no ser merecedores, y reactivando los códigos de la luz en nuestro ADN. Al reconocer y atravesar nuestras viejas heridas, elevamos la energía consciente hacia el plexo solar y reactivamos la Matríz Divina en el chakra del corazón, sintiendo la luz consciencia en la forma de Vésica Piscis y expresando el estado de unidad al integrar los cuatro pilares del corazón: ética, integridad, atención e intención, estableciendonos en la luz del corazón de nuestro espíritu y accediendo a las dimensiones de transparencia, humildad, simplicidad e inocencia, personificados en las acciones del día a día.

Cuando nos entregamos en este proceso de autoconocimiento, el poder femenino y masculino se integran y unifican, posibilitando la creación consciente a través del cultivo de la energía femenina en estado de receptividad y la manifestación del poder de la energía masculina, al otorgarnos la posibilidad de crear el ser único y original que cada uno somos  manifestándonos en nuestra cotidianidad, entonces la energía de la luz de la Fuente accede a nosotros a través del chakra Estrella del Alma, ofreciendo a cada persona su radiación y tono especial, que le permite manifestar en la tierra su propia individualidad.

La dualidad es lo que nos permite avanzar en nuestra vida encarnada y la no dualidad es el estado de consciencia unificada que nos permite crear en estados de consciencia expandida, recuperando la consciencia global y la consciencia de reconocer que un@ es un espíritu experimentándose a sí mism@, sabiendo que todos los seres y todos los aspectos del cosmos, están interconectados y que cada un@ es diferente y singular.

En este tránsito de vida aprendemos a armonizar la energía femenina, dándonos a nosotr@s mism@s el cuidado y la empatía necesarias para fluir en libertad y ser capaces de sentir, visionar y traer la energía a tierra, y  la energía masculina, al ser capaces de asumir nuestro poder, discernir y llevar a la acción aquello que pensamos, sentimos y deseamos. Este estado de equilibrio interno activa la energía del espíritu llamada kundalini, que a través del trabajo consciente sobre un@ mism@, asciende desde la zona del sacro hasta la coronilla, creando un vórtice de la fusión de las llamas azul y rosa alrededor de la llama dorada central o proporción áurea en el centro de la Vesica Piscis, despertando la fuerza vital, depurando las células hasta convertirlas en luz y transformando nuestra estructura química a través de la alquimia de la elevación de la consciencia.

El símbolo de la Vesica Piscis está codificado en todas nuestras células en forma de yin-yang. Lo opuesto y complementario, las energías azul y rosa se combinan en el núcleo o proporción áurea, generando una acceleración gravitacional de las partículas de la luz en todos nuestros centros, unificando todos los campos energéticos en una sola energía implosiva-explosiva de lo masculino y lo femenino, fusionándose y creandose una y otra vez, en el proceso de integración de la consciencia.

 

        CONCEPTOS BÁSICOS DEL PROCESO DE ARMONIZACIÓN:

INTEGRIDAD:

La observación de nuestros pensamientos y emociones nos ayuda a establecernos en un estado de coherencia. Al respirar y hacer una pausa, la energía del inconsciente y el subconsciente, sale hacia el consciente y nos permite limpiar nuestras heridas de forma que podamos mantenernos presentes. La actitud de escucha y contención, nos ofrece la oportunidad de relajarnos y anclar la atención, para que podamos escuchar el corazón e interpretar la realidad sin apoyarnos en experiencias pasadas, entendiendo que el origen de las reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en lo que interpretamos en el interior. Asi aprendemos a escuchar nuestro interior con sencillez y compasión, para resolver nuestros conflictos internos aquí y ahora, otorgándonos a nosotros mismos la integridad de sentir lo que aceptamos o lo que todavía no somos capaces de aceptar. Escuchamos las distintas voces de nuestro interior, dandoles espacio para ver las cosas con mayor claridad y profundidad, creando asi, el espacio para nuestra propia coherencia interna.

SIMPLICIDAD:

La humildad y la simplicidad nos permiten establecernos en el centro del corazón aprendiendo poco a poco a vivir en paz. La persona aprende a vivir de forma unitaria, haciendo lo que piensa y siente, y la vida empieza a ser simple. Aceptamos cada cosa que la vida nos propone vivir y no dejamos que la personalidad interfiera, volviéndonos observadores de las circunstancias que nos tocan vivir, pues sabemos que lo importante no es hacer y solucionar, sino la forma en la que hacemos y solucionamos, pues sabemos que si dejamos de proyectar, ya no hay roles de víctimas ni verdugos, y eso nos permite funcionar más de corazón. Constatamos lo que la mente trata de hacer sin enjuiciarlo, dando espacio a lo que ocurre, para entender lo que lo sostiene y dejarlo marchar. La atención nos insta a ver cómo vivimos cada instante con nosotros mismos y con los demás, manteniendo la mente abierta y receptiva. Asi, nos damos cuenta que todas las emociones son impulsos a la acción y que cada emoción nos impulsa hacia cierto tipo de conducta, aprendiendo a estar presentes en la emoción pero sin dejarnos llevar por ella.

GRACIA:

Cuando estamos presentes y no reaccionamos a los impulsos de nuestras propias interpretaciones y proyecciones, dejamos de funcionar con la ley de la acción-reacción y el espíritu se manifiesta a través de la ley de la gracia, entonces, el alma sintoniza con el espíritu y la vida deja de ponernos los diferentes marcos donde reacciona la personalidad empezando a funcionar a través de la sincronicidad y la gracia, la cual se desarrolla en el momento presente.

 

EXISTENCIA:

La transparencia hacia nosotros mismos nos ayuda a salir de la apariencia y  a ver las cosas de forma más global, accediendo a la visión del corazón. En este estado, somos capaces de ver y reconocer nuestras propias sombras tal cual son. Asi, al observarlas, vemos la función que cumplen y dejan de alterarnos de forma que nos permiten entenderlas, asimilarlas y cultivar la presencia, siendo conscientes de qué estamos atrayendo a nuestro presente para asimilar y aceptar el aprendizaje que cada situación vital nos propicia.

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