KETHER

Kether representa la unificación de la consciencia. Corresponde al arquetipo de la inspiración, la encarnación de la chispa divina y el alma.

Su elemento es el éter, prana o fluido de luz, amor y consciencia.

En geometría sagrada está representado por el punto dentro del círculo, que representa el punto de consciencia del Yo Soy, y el cubo de Metatrón, con sus trece esferas de consciencia y sus 78 líneas de manifestación, que nos unifican a la consciencia cósmica.

El séptimo chakra es un torbellino de energía cósmica, que nos conecta con nuestra presencia divina. Accedemos a esta consciencia desde un estado de quietud interior y de silencio.

Representa todo lo que ha existido, existe y está por existir. Es la luz información y el amor consciencia como esencia del universo.

Expresa la fuerza vital que cíclicamente nace, recibe la información consciencia, crece y acaba el ciclo integrando la comprensión, el entendimiento y la lección de amor que en cada situación la vida nos brinda, como aprendizaje del alma encarnada en esta dimensión de la tierra.

En el acto creativo hay dos movimientos: el descendente en el cual la energía consciencia desciende hacia la materia en forma de lección de amor que permite el aprendizaje, la comprensión y la integración de lo que todavía no hemos comprendido, y el movimiento ascendente, que nos ayuda a vivir la experiencia que en cada momento se nos presenta desde la aceptación incondicional, que nos ayuda a crecer a nivel de consciencia, llegando a entender lo que ocurre en nuestro interior, aceptar nuestros sentimientos, deseos y creencias, llegar a acuerdos con el interior y el exterior, representado en las personas que nos hacen de reflejo, para aprender a conciliar y materializar de forma que nos demos la oportunidad de amarnos y valorarnos, y valorar a los demás y a la vida como una lección de amor.

En esta séfira se encuentra contenida todo el plan de la creación en forma de luz todavía sin forma. La forma se la daremos nosotros con nuestras elecciones. Cada vez que deseamos algo para nuestro crecimiento desde la pureza de intención y el deseo del corazón, recibimos la chispa de luz en forma de intuición, y simultáneamente, el corazón pone en marcha el motor de la ilusión y la motivación, para desarrollar la cualidad del alma que le ayude a transitar esa lección. Las cualidades del alma a desarrollar son muchas: la asertividad, generosidad, ecuanimidad, coraje, capacidad de decidir, compartir, resilencia, bondad, claridad, profundidad, precisión, cuidado propio y ajeno, fuerza interior, templanza, confianza, devoción…. bueno, muchas son las lecciones de amor que nos depara la vida, hasta que las hayamos transitado todas y ya no haya dualidad en forma de reflejos en nuestra vida y nuestras interacciones.

Kether es la fuente que nos nutre, también se le llama el abismo, que nos ayuda a vaciarnos de toda creencia e interpretación, uniéndonos al flujo cósmico y la unificación en la totalidad de la existencia.

Su nombre divino es Eheieh, que significa como antes hemos mencionado, Yo Soy. El arcángel que lo gobierna es Metatrón y el coro angélico que le corresponde son los Hayot ha kodes o los cuatro jinetes, que representan los 4 elementos de la creación: fuego, aire, agua y tierra.

Kether es la dimensión sagrada de la vida que nos permite renovarnos cada mañana, para que podamos elegir ser conscientes y crearnos en cada instante, conectándonos con nuestra divinidad interior, para realizarnos a través de nuestras relaciones y proyectos. Para ello, despertamos la voluntad de acción, la fuerza, la constancia y la decisión para que los actos, provengan de una intención sincera de realizar el propósito del alma, en pos de la realización propia y de la humanidad.

Cada acto empieza en un sueño, una idea, un deseo que nace de nuestra esencia, y en el camino desarrollamos nuestro propio valor, transitando el sendero de las emociones, para que seamos conscientes y podamos domar un exceso o deficiencia, y lograr el poder personal de manifestación armónica en pura presencia.

Kether nos ayuda a desarrollar nuestras potencialidades ocultas y habilidades que ponen en manifiesto nuestras máximas aspiraciones. Representa el conocimiento unificado de nuestra psique: mente, emociones y actos unificados en la verdad de un@ mism@, permitiéndonos conocernos como parte del todo, trascendiendo la subjetividad y liberando toda restricción en forma de creencias, condicionamientos, necesidades emocionales o pautas de comportamiento, accediendo a la libertad interior y la unificación con la consciencia cósmica.

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