LA ENERGÍA SEXUAL Y EL ESPÍRITU

LA ENERGÍA SEXUAL Y EL ESPÍRITU

La energía sexual os ayuda a sanar nuestra alma y a conectar con nuestro espíritu, para que la energía de nuestro espíritu pueda anclarse en nuestro cuerpo a nivel celular. Para que esto suceda, hemos de liberarnos de los bloqueos físicos, emocionales y mentales que tengamos, revisando antiguos miedos, creencias y represiones, tanto a nivel individual como de nuestro árbol genealógico.

Para llevar a cabo este proceso, recogemos nuestro material subconsciente, para hacerlo consciente a través del perdón, la comprensión y la integración. Entonces, somos capaces de poner en movimiento la energía. Nos centramos con la atención y la intención en el chakra base, situado en el sacro y visualizamos el color rojo girando como un disco. La energía que se crea mediante la integración consciente de las emociones, la visualización del color y el sonido de ese chakra, crea la energía que abre el sendero de la consciencia ascendente y la energía empieza a elevarse columna hacia arriba. La presencia y la entrega, ponen en movimiento la energía. En este proceso de transmutación consciente, aprendemos a soltar el pasado y sus memorias celulares, pues entendemos que el pasado no va a volver a repetirse. Perdonamos todos los sucesos ocurridos y los aceptamos como parte de nuestra experiencia y aprendizaje para que la energía liberada en este proceso, sea devuelta a nosotr@s en forma de amor. Al entender nuestra parte más oscura, integramos la sombra, para que cuando elijamos en nuestro presente, nuestra elección se base en la comprensión de todas las posibilidades y podamos elegir sin apegos.

Al ser capaces de comprender y aceptar, sentimos la paz y la presencia de espíritu para ser libres en el momento presente, aceptando las cosas tal cual vienen y viviéndolas con total entrega.

Cuando nos entregamos físicamente en nuestra respiración y la atención consciente en nuestro cuerpo, las espirales de energía empiezan a entrelazarse entre sí y cuando se unen, las espirales se mueven en el sentido del reloj y en el sentido contrario, envolviendo una a la otra. Las dos energías se juntan y forman una sola luz, experimentando la sensación de unidad. En ese momento, entendemos la finalidad de nuestra encarnación: vivir la experiencia de la encarnación y amar a los otros, para  aprender a amarnos a nosotros mismos.

De la unión de estos tres principios: el deseo, la energía de amor y la de compartir, surge la creación, manifestando de esta forma la realidad. La visión y los pensamientos se combinan, hasta que la energía se materializa. La energía masculina y femenina se fusionan en una sola consciencia que contiene las dos partes en una experiencia de unidad, para manifestar la realidad. Así, mediante la acción consciente y la eliminación de los pensamientos y sentimientos desmesurados, nos alineamos con la energía consciente centrada en lo que es y trascendemos las reacciones emocionales egoicas, alineándonos con nuestro espíritu, que mora en la dimensión de la luz, trascendiendo así, los aspectos ilusorios y limitados de la visión egoica.

Al conseguir alinearnos más allá de nuestras necesidades e interpretaciones personales, conseguimos atraer a nuestra vida situaciones y personas que nos dan la oportunidad de tomar decisiones de acuerdo con nuestro momento actual de evolución.

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