LA FUNCIÓN DE LAS FASCIAS EN EL TAI CHI Y EL CHI KUNG

Los huesos, músculos, tendones, ligamentos, cartílagos y la sangre, tienen frecuencias y densidades diferentes, pero todos ellos están unidos por el tejido colágeno de las fascias.

El líquido céfalo raquídeo se forma en los ventrículos laterales del cerebro, luego se desplaza hacia el tercer y cuarto ventrículo y se expande hacia el Bulbo raquídeo y la Médula espinal, para posteriormente, fluir en el tejido conectivo colágeno.

El tejido conectivo colágeno se mueve con la intención en estado de meditación. Su movimiento es en espiral, formando haces de espirales y todo el tejido se dilata y se contrae rítmicamente.

Al inspirar, el líquido céfalo raquídeo ayuda a las células en su proceso de dilatación. Al espirar, las células se contraen y se extiende a todo el cuerpo.

El líquido céfalo raquídeo riega el cráneo y se extiende por toda la columna vertebral, por el interior de las vértebras, donde salen los nervios para expandirse y nutrir todas las células del organismo.

En los movimientos de Tai Chi, al inspirar, la base del cráneo se abre al llevar ligeramente el mentón hacia el pecho y estirar la coronilla hacia el cielo, entonces, se expande por toda la columna y se abre la Puerta de la Vida, el centro energético que está en la baja espalda, detrás del ombligo, nutriendo de este modo los riñones. Al espirar, el cuerpo se relaja y la energía nutre todo el cuerpo. Los movimientos de flexión y extensión del Tai Chi, ayudan a activar las tres bombas del cráneo, las glándulas suprarrenales y el sacro.

Los canales de energía o meridianos de los órganos pasan por las fascias. Cuando las fascias están sanas, el cuerpo está flexible y vigoroso, pero si la energía no circula bien, el cuerpo se endurece y los movimientos son torpes y causan dolor. Las fascias, facilitan la conexión de los huesos, músculos, nervios y capilares, para que éstas puedan realizar sus funciones adecuadamente. Conducen el líquido a las diferentes estructuras para nutrir los tejidos y órganos y permitir al cuerpo moverse. Además, el tejido de la fascia, ayuda en la defensa del Sistema inmunológico, pues cuando detecta la proliferación de microbios, las fascias empiezan a inflamarse, crean calor, enrojecen y acaban produciendo dolor. En este tejido, gracias al líquido céfalo raquídeo, se producen los procesos de reparación y cicatrización del tejido.

Las fascias son un conducto de diversas energías físicas, emocionales, mentales y espirituales. A nivel psíquico, los problemas emocionales y mentales repercuten en la tensión de las fascias. La ira, el enfado, el dolor, la pena, la tristeza, la duda, los problemas de comunicación o cualquier otra emoción negativa, produce una tensión en el tejido de la fascia y provoca un dolor en alguna parte del cuerpo. Las emociones negativas entristecen el cuerpo y lo dejan sin energía, por eso, al practicar Tai Chi, Chi kung, la actitud de sonreir internamente, relaja, nutre y sana las fascias.

El sistema de fascias posee una gran capacidad de desplazamiento. Su ritmo es sutil, muy parecido a una suave inhalación y exhalación, pero es más profunda que nuestra habitual respiración. Se le denomina “aliento de vida”, porque conduce la fuerza vital. El Tai Chi, a través de los movimientos lentos y conscientes, logra enroscar los tendones sobre el hueso, estirar la fascia y nutrir hasta el último confín del cuerpo.

Cada célula, tejido, órgano, glándula o hueso, tiene su propio nivel de vibración y cualquier sonido que el ser humano emite, origina un cambio físico en el interior del organismo. Así, en el arte del Chi Kung, se dirige el sonido curativo a cada órgano, proporcionándole la frecuencia de vibración adecuada para su óptimo funcionamiento. A través del sonido, se puede influir en los líquidos de las fascias y mandar ciertas frecuencias a los órganos o a cualquier parte del cuerpo que deseemos sanar. Al escuchar el sonido sanador, las membranas corporales se relajan y los bloqueos emocionales y mentales salen a flote, para ser observados y sanados, pues el sonido tiene el poder de restablecer el equilibrio del Sistema Endocrino, estimulando la actividad de las ondas Alfa y la fluidez del líquido céfalo raquídeo a través de las fascias. Asi pues, el arte del Tai Chi Chi Kung nos ayuda a mantenernos sanos, flexibles y equilibrados tanto mental, emocional como físicamente estableciendo el ritmo y la fluidez interior.

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