La Mente Consciente

El ser humano, al igual que el universo, está formado de luz radiante. Cada ser humano funciona en una frecuencia energética. Su banda energética configura su aura y ésta aumenta su vibración cuando se equilibran los chakras. La persona se comunica con el mundo exterior transmitiendo y recibiendo según el espectro de frecuencia con la que resuena.

El universo es un holograma cósmico donde todo está interconectado. Cada parte contiene la información de la totalidad y existe una conectividad instantánea entre cada parte.

Nuestro cuerpo contiene un patrón holográfico de energía llamado aura que incluye la conciencia y las diferentes manifestaciones de la materia, la mente y el espíritu son el resultado de distintos estados vibratorios.

Creamos nuestra realidad desde la forma en la que procesamos nuestras experiencias a nivel emocional. Cada idea que se crea en la mente, provoca una actividad eléctrica y a través de las conexiones sinápticas, las células reaccionan a esas experiencias emocionales. Las células abren sus receptores a cada una de nuestras emociones: alegría, pena, dolor, tristeza, angustia, rabia, ansiedad, generosidad, bienestar… y al acostumbrarnos a esos estados, se crean hábitos de pensamiento. Un pensamiento o una emoción crea una nueva conexión que se refuerza cuando pensamos o sentimos algo en repetidas ocasiones. Las conductas repetitivas crean una adicción y detrás de cada adicción hay un miedo. El objetivo es observar las conductas y emociones que nos disgustan y cultivar la virtud o emoción positiva que queramos, para que nos saque de una asociación de miedo, ansiedad, tristeza, rabia o dolor.

Cuando rompemos el círculo vicioso, rompemos la conexión energética y el cerebro crea otro puente entre neuronas que nos posibilita el paso a nuestra liberación. Esto nos abre a la posibilidad de aprender o desaprender lo que deseemos, para ser capaces de vivenciar otras formas de vivir las emociones de forma mas satisfactoria.

La mente es capaz de crear nuestra realidad según nuestras expectativas y la realidad de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde  nuestras ideas y desde lo que sentimos en nuestro interior. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos vivido y nuestra respuesta emocional está condicionada por esas memorias. Cada asociación de ideas, emociones o hechos, crea un pensamiento o un recuerdo que se activa mediante la memoria asociativa.

Cuando aprendemos a observar nuestras reacciones sin actuar de manera automática, se rompe la asociación anterior y a través de la consciencia,evitamos que el comportamiento se repita.

En estado de consciencia, nos encontramos en un espacio donde no existe el tiempo. Cuando estamos presentes y la atención está plenamente en el ahora, creamos un espacio en el que no hay pensamientos, pero en cambio, podemos conectar con la creatividad, pues en estado de recepción, un@ abre los sentidos hacia el interior y conecta con la energía de todo lo que es ,para recibir en cada momento la intuición más apropiada.

Al permanecer centrados en la sensación interior, la vida adquiere un sentido diferente, pues en vez de centrarnos en aquella persona o situación que nos ha provocado un determinado sentimiento o emoción, nos convertimos en aquello que sentimos, atendemos aquello que sentimos y trascendemos el tiempo, porque toda la experiencia se concentra en el instante presente aquí y ahora. El ego se disuelve, pues al convertirnos en aquello que sentimos, la experiencia se vuelve existencial y recobramos la consciencia de lo que ocurre y lo que necesitamos.

Al llevar la atención plena a la respiración y a la experiencia presente, conseguimos relajarnos y funcionar de forma coherente unificando el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu. De este modo, somos conscientes de que estamos creando nuestras vivencias según nuestro estado interior y nuestro nivel vibratorio.

Si creemos en nosotros mismos y conectamos con la inteligencia universal o  el holograma cósmico, podemos utilizar el poder de la intención alineando las emociones y el pensamiento en un estado de coherencia interna, para crear en nuestra vida aquello que necesitamos para nuestro crecimiento y satisfacción personal.

CUALIDADES DE LA MENTE CENTRADA

VISIÓN:

La visión interior permite entender el encierro de la personalidad en el mundo de las dualidades del bien y el mal sabiendo que sólo es una ilusión que nos lleva a repetir el ciclo de acción-reacción.

La palabra conocimiento significa nacer con, por lo que deducimos que hemos nacido con todo el conocimiento interior para entender y trascender el juego de la vida y la personalidad y acceder a la visión unificada de nuestro espírirtu.

ATRACCIÓN:

La personalidad siempre busca su bienestar, pero a veces, el bienestar de uno se basa en la propia comodidad y seguridad de ver que el mundo que desea o que interpreta como bueno se esta cumpliendo, pero muchas veces, el bien de un@ mism@ no es el bien del otro y nuestra conducta se basa más en el miedo que en la transparencia. Necesitamos controlar cada situación en vez de observar, confiar y fluir y acabamos proyectando en el otro o en el exterior nuestras carencias, creyendo que la culpa de que las cosas no sean como deseamos o pensamos proviene de fuera. Lo que juzgamos produce una proyección exterior que nos lleva a experimentar una sensación de insatisfacción, miedo y vacío interior. Cuando nos atrevemos a soltar las proyecciones, nos encontramos cara a cara con nosotros mismos, en nuestra propia humanidad y la relación con los otros se torna real y consciente. Así, a través de la observación de las carencias externas vamos descubriendo poco a poco la plenitud interior.

CLARIDAD:

Cuando hacemos conscientes nuestras heridas emocionales, podemos vivir las relaciones de forma consciente. Aprendemos a ampliar nuestra visión y a no enjuiciar lo que desde nuestro punto de vista hacen los otros ni caer en la interpretación limitada de nuestras creencias, ampliando nuestra percepción a sentir nuestras necesidades y hacernos cargo de ellas, eliminando poco a poco los miedos, aceptando ver la sombra de cada un@, dándonos la libertad de actuar como sentimos desde el corazón, entendiendo que todo está interconectado y tiene su razón de ser.

PROFUNDIDAD:

Escuchamos en profundidad cuando trascendemos los juegos y exigencias de la personalidad, cuando nos atrevemos a sentir lo que nos molesta de nosotros y del otro, lo que deseamos hacer y no nos atrevemos, o las expectativas que tenemos acerca de los demás y deseamos que el otro las cumpla.

Sin estar identificados a una emoción, un deseo, un miedo o una interpretación, escuchamos la voz interior, y somos capaces de hacer cualquier tarea en paz. Así, en ese momento de presencia, el hacer se hace ser y el espíritu se manifiesta.

PRECISIÓN:

En estado de presencia somos capaces de resolver las dualidades de nuestros sentimientos y de nuestra mente con precisión, pues sabemos encontrar el camino del medio, ser pacientes, tolerantes y actuar desde la visión interior sin dejarnos arrastrar por nuestras asociaciones y las reacciones emocionales que conllevan. En el momento de presencia, actuamos y nos expresamos con claridad, pues estamos más centrados en los que necesitamos para nuestro propio crecimiento más que en la crítica, el reproche o la queja. Buscamos el “si” interior, sabiendo que lo que ocurre en el exterior es un reflejo de lo que no tenemos todavía resuelto en nuestro interior. Nos volvemos observadores y giramos la mirada hacia la luz interior unificandonos desde la capacidad de recoger nuestros sentimientos, observar lo que acontece y actuar desde la voz de la intuición.

UNIDAD:

En actitud de aceptación, paciencia, entrega y comprensión, vamos poco a poco trascendiendo las dualidades y unificándonos en nuestra coherencia interior trascendiendo las memorias de sufrimiento.

El estado de unidad nos permite entender lo que significa la compasión, la empatía verdadera del corazón. Cuando estamos presentes, vamos resolviendo los conflictos, pues somos capaces de entender tanto nuestras interpretaciones como las del otro, trascendiendo la necesidad de catalogar lo que esta bien y lo que consideramos que esta mal, observando la carencia, la necesidad, el deseo, la comparación, la exigencia y todo lo que nos esta limitando. Al observarlo y entenderlo, poco a poco, nos vamos abriendo al estado de paz interna, entonces surge una sensación de liviandad, de alegría interna y agradecemos al cosmos cada cosa que nos ocurre, pues nos abrimos paulatinamente a la visión panorámica global de cada situación vital. Estando presentes en cada instante, vamos aprendiendo el significado del desapego.

REPULSIÓN:

Repulsión significa saber darnos cuenta en cada situación de nuestra manipulación inconsciente, automática y repetitiva y hacerla consciente, implicándonos en el acto de vivir y tracendiendo la ley del karma, yendo más allá del deseo y el miedo, más allá de la interpretación de nuestra mente de nuestras creencias y de los roles que jugamos, saliéndonos de toda proyección, de todo deseo, de toda dependencia y de los juegos de la personalidad. Este proceso nos lleva a vivir ciertos sufrimientos, desengaños, dolores, enfados y tristezas, para trascender la sombra, volviéndonos traparentes a la luz, simples, humildes, viviendo la vida tal cual somos, creando nuestro presente, pero sin reaccionar a los juegos de la mente, viviendo la vida de forma consciente.

LA DIMENSIÓN DEL SER:

Significa que nos reconocemos como hij@s del sol en misión en la tierra para entender el proceso de dualidad y trascenderlo a través de la aceptación y el amor. No es necesario oponernos a la personalidad sólo hemos de dejar manifestarse a la luz y ella nos llevara a vivir e integrar en nosotros el ser, renaciendo a la dimensión del ser. Si nuestra conciencia se alinea con el espíritu, la personalidad no se ve afectada por las diversas situaciones que le toca vivir, pues se entrega a cada experiencia y confía en la vida.

ESTADO DE PRESENCIA AQUI Y AHORA:

El estado de presencia nos conecta a la dimensión de nuestro espíritu pues hemos entendido que la luz es inteligente y está más allá de la dualidad del bien y el mal.

Vivir la vida consiste en amar la vida en todos sus aspectos, pues siempre que rechacemos o nos opongamos a cualquier situación, creamos una resistencia que nos envuelve una y otra vez en el conflicto. La luz de la consciencia no rechaza nada, solo se establece y es.

Cuando la persona se vuelve hacia sí misma, descubre su humanidad y se pone al servicio de su alma y de la realización de su ser. Aprende a ser tolerante, ayudar, cooperar, participar, pues ya no es la personalidad la que se proyecta sino el ser que se manifiesta, trascendiendo incluso la necesidad de hacer el bien, pues no necesita expresar la voluntad de hacer el bien sino la expresión de su amor más profundo.

EL EJE DE ACCIÓN: ATENCIÓN E INTENCIÓN

La atención y la intención están centradas en la conciencia del aquí y ahora, en la ley de la sincronicidad y la ley de la gracia, convirtiéndonos en creadores de nuestra propia realidad.

En estado de presencia, somos transparentes frente a nosotros mismos y frente al mundo accediendo asi al verdadero desapego que indica la capacidad de no ser afectados por ninguna circunstancia, acontecimiento o persona, manteniéndonos centrados en nosotros mismos, siendo capaces de utilizar cualquier situación, para trascender nuestra sombra y unificarnos desde el amor incondicional en la luz que somos. Esto nos permite trascender la personalidad y dejar de reaccionar a los impulsos convirtiéndonos en observadores de lo que ocurre en nuestro interior, aceptando cualquier situación para trascender nuestras dualidades e integrarnos en la consciencia de la luz y el amor, cruzando sin resistencia tanto pruebas como alegrías, integrándonos en el estado de unidad. Entonces se establece en nosotros la humildad y la simplicidad, dejando atrás tanto el pasado como el futuro, alineándonos en la vibración del momento presente. De esta manera, la vida se vuelve simple pues el corazón está abierto y podemos sentir lo que significa la alegría de vivir en paz, manifestando el ser multidimensional que somos

Anuncios