LA TRANSFORMACIÓN DEL ADN Y LA KUNDALINI

 

LA TRANSFORMACIÓN DEL ADN Y LA KUNDALINI

La energía de forma serpentina llamada Kundalini está poco a poco despertando nuestra energía vital y se alimenta de las energías fotónicas que están entrando paulatina y constantemente a la tierra.

La energía Kundalini se eleva desde el coxis, en la base de la columna vertebral, produciendo un campo muy variado de síntomas físicos, emocionales, mentales y energéticos. Esta energía sube enroscada alrededor de los chakras y participa activamente en el proceso de la transformación del ADN: a medida que la energía kundalini empieza a subir, los chakras comienzan a girar provocando cambios cada vez más profundos en los chakras y en la estructura del ADN. Esta energía permite que cada vez seamos más conscientes y podamos ir ascendiendo en nuestro proceso de evolución. Esta energía Kundalini, acelera los electrones y nuestro campo electromagnético cambia, aumenta su frecuencia vibratoria e incrementa el nivel energético y vital.

En el despertar y la elevación de la Kundalini, la energía sexual y la energía espiritual convergen en una sola energía dando lugar al proceso del despertar de la consciencia.

Kundalini es una palabra del antiguo sánscrito que significa “enrollado como una serpiente”. Esta energía contiene el potencial de expansión de la consciencia y se almacena en los órganos sexuales siendo capaz de expandirse a todo el cuerpo. Cuando esta energía es utilizada por muchas personas, da lugar al nacimiento de un nuevo tipo de humanidad consciente.

La Kundalini es mencionada tradicionalmente en los textos hindúes, védicos y tántricos en la India, en las antiguas escrituras de Grecia, Egipto, Sumeria, China y Tibet en Oriente y también en las culturas latinoamericanas y los nativos de Norteamérica.

La fuente de la energía Kundalini es el Prana también llamado Energía Universal, Chi, Qi, Orgón, Bioplasma, éter, Aliento de vida, Espíritu Santo etc… es la energía que interpenetra todos los organismos vivos y es la Fuente de Vitalidad del pensamiento, sentimiento, movimiento y percepción. Esta energía eléctrica controla cada molécula del organismo y lleva la energía vital de un lugar a otro del cuerpo aportando fuerza vital al purificar y energizar las neuronas.

En los órganos sexuales esta energía de bioquímica delicada, fina y volátil se mueve a nivel molecular y submolecular y conecta directamente la energía del cerebro con los órganos sexuales mediante la espina dorsal para transformar la energía sexual en energía espiritual. La energía se eleva desde el primer chakra o centro de energía llamado en Sánscrito Muladhara hasta el séptimo, llamado Sahasrara, hasta llegar al centro Brahmarandra o la Cueva de Brahma en la cavidad ventricular del cerebro. Esta energía concentrada despierta el nacimiento de una nueva consciencia.

El despertar de la energía Kundalini es el despertar del corazón a la presencia consciente que permite que el poder del espíritu baje a la tierra.

En el Tantra, la energía llamada Shakti es la fuerza femenina que produce la manifestación. Shiva representa la energía masculina. Shakti se vuelve Kundalini y Kundalini se convierte en la energía del prana, el chi o bioplasma que fluye por los canales energéticos del cuerpo y se concentra en los chakras o vórtices de energía giratoria del organismo. Las energías sutiles se van condensando y transformando en el elemento tierra, agua, aire, fuego y éter, los cuales ofrecen la experiencia en el mundo material.

Shakti es la energía universal de la conciencia y Kunda es el recipiente que contiene el fuego ardiente de la base de la columna. Cuando Shakti reside en el cuenco llamado Kunda, se le llama Kundalini-Shakti. Cuando esta energía irradia desde su masa más sutil en forma de vapor se transforma en Chi, Prana o bioplasma y llega a los centros de energía o Chakras donde se generan los cinco flujos de energía: tierra, agua, fuego, aire y éter.

Según los principios del Tantra, el universo nace de una sustancia o energía: la energía Shiva-Shakti ( conciencia y energía). Al materializarse en un principio, se separan para dar origen a la consciencia individual, que luego irá evolucionando y combinando ambas energías para volver a la unidad. Shakti nos proporciona la energía femenina dinámica y creativa que está en la base de la columna y despierta a Shiva que es la consciencia suprema sin forma situada en el séptimo Chakra. Así, cuando la kundalini despierta, la alquimia que se produce en la unificación de las dos energías da lugar a la realización espiritual.

El movimiento de estas dos corrientes energéticas está influenciada por las energías del sol y de la luna junto con el nivel de consciencia espiritual de cada uno.

Estas dos corrientes se enroscan en el canal central llamado Sushuma que está relacionado con el Sistema Nervioso central y es el tubo por donde asciende la energía Kundalini.

Ida es el canal femenino por donde fluye la energía mental y la fuerza de Shakti. Parte del lado izquierdo del chakra base ascendiendo por los chakras, como una serpiente, pasa por la fosa nasal izquierda y termina su trayecto en el entrecejo. Gobierna el funcionamiento de Sistema Nervioso Parasimpático y tiene como función relajar las funciones corporales y conservar la energía, relajando los músculos, disminuyendo el ritmo cardíaco y la temperatura del cuerpo. Además envía información a las vísceras para facilitar los movimientos peristálticos de la digestión, para que el cuerpo pueda asimilar los nutrientes.

La energía Shakti que asciende hacia la fosa nasal izquierda eleva su energía hacia el hemisferio derecho del cerebro, que nos proporciona el conocimiento mediante la intuición, la sensibilidad, la creatividad, la percepción espacial y artística y nuestras habilidades extrasensoriales.

La fuerza de Shiva asciende por el canal Píngala, que nace en la parte derecha del chakra base y sube serpenteando hasta la fosa nasal derecha y el tercer ojo. Este canal regula el Sistema Nervioso Simpático y es el acelerador del organismo para que la persona pueda relacionarse con el exterior en las distintas circunstancias vitales. Esta energía se encarga de aumentar la temperatura corporal, el ritmo cardiaco, la tensión muscular y la exteriorización de la consciencia a través de la acción. Se relaciona con el hemisferio izquierdo del cerebro y el lado derecho del cuerpo y dirige la mente racional, la expresión verbal, la capacidad numérica etc…

El flujo respiratorio va alternando de una fosa nasal a otra a intervalos entre una y dos horas equilibrando así el cuerpo y la mente en todas sus funciones tanto psíquicas como fisiológicas y cuando los dos flujos energéticos se equilibran, el flujo de Chi o Prana se activa en el canal central despertando la energía Kundalini o la energía de la consciencia espiritual.

La energía Kundalini se despierta a través del corazón que es el chakra del amor, la entrega, la fusión y la compasión para entregarnos a la vida con confianza, valor y fe y despertar la fuerza de nuestro espíritu para que se materialice en la tierra.

El despertar del corazón proporciona el acceso a una nueva forma de percibir y vivir la realidad desde el espíritu, para ser capaces de alinear las fuerzas de la personalidad bajo la dirección del espíritu y canalizar la energía del amor creativo a través de la intención consciente, para manifestar la multidimensionalidad de nuestra consciencia, dándonos cuenta de que creamos la realidad con nuestra propia conciencia eligiendo en cada momento la realidad que deseamos vivir.

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