MATERIALIZACIÓN DEL CUERPO DE LUZ

MATERIALIZACIÓN DEL CUERPO DE LUZ

Los seres humanos tenemos una doble composición: una física y densa compuesta de carne y hueso y la otra sutil, resultado de una combinación de señales electromagnéticas de naturaleza inteligente. El cuerpo sutil es denominado cuerpo de luz y tiene la capacidad de crearse continuamente a través del sistema de creencias y los pensamientos de cada uno. Este cuerpo de luz nos conecta con la energía universal compuesta de luz y amor. En la medida que vamos siendo cada vez más conscientes en nuestra vida diaria, tanto en relación con nosotros mismos, con los demás seres humanos como con la tierra que habitamos, nutrimos nuestro cuerpo de luz y esto nos permite ir despertando a nuevos estados de consciencia.

Cuanto más evolucionado esté nuestro cuerpo de luz, más desarrollaremos las capacidades extrasensoriales que nos permitirán atravesar los túneles del tiempo que nos conectarán con la realidad multidimensional del universo.

Desde el nacimiento, el ser humano tiene el reto de conectar con su propósito vital para darse cuenta de quién es, de dónde viene y a dónde va y cuando se da cuenta de que descubrir su propósito es lo más importante, activa una reordenación a nivel celular y sutil que le permite acceder a una comprensión más profunda de la vida llegando a conectar, sentir y vivir su naturaleza divina.

Para dar con su propósito vital la persona ha de parar, respirar, sentir, conectar con la naturaleza, escuchar, sintonizar y abrirse a la vida desde una perspectiva confiada y amorosa. Esto le permite acceder a la esencia de su realidad multidimensional y saltar a otras dimensiones de consciencia en la medida que poco a poco, va cambiando su estilo de vida hacia un proceso de autoconocimiento. En este proceso, la persona irá entendiendo los patrones de pensamiento y los sistemas de creencias que le mantienen prisioner@ en su propio sufrimiento y empezará a establecer cambios en sus pensamientos y en sus sentimientos.

Cuando cada un@ se compromete consigo mism@, se da cuenta que más allá de los pensamientos, sentimientos y actos, existe una voz interior que le dirige en un sentido u otro. Es la voz de la intuición que nos hace ver la profunda conexión de nuestro mundo externo de la personalidad, ( cuerpo, mente y emociones) y el mundo interno de nuestro espíritu ( luz inteligente). Esta comprensión de nuestra verdadera naturaleza provoca una reorganización de nuestra estructura molecular permitiendo que el nivel espiritual de nuestro ser tome el mando de nuestra vida. Cuando esto ocurre, la materia que está atrapada en el nivel más denso de nuestra personalidad, ( cuerpo, mente, emociones), va liberando a través de la vivencia y la comprensión de los sufrimientos de nuestro pasado, toda la energía estancada en nuestro cuerpo fruto de diferentes traumas, miedos, angustias y dolores, permitiendo que la materia atrapada se convierta en luz, conectándonos con la naturaleza de nuestro espíritu. Esta actitud de búsqueda interior nos ofrece una expresión más libre y creativa en nuestra vida.

En la medida en que el cuerpo se vaya liberando de viejas ataduras y viejos dolores, se volverá más suelto, más bonito, más libre y más vital y podrá procesar muchísima más cantidad de información, pues ya no está sujeto a un sistema limitado de creencias y sentimientos y el cuerpo será capaz de trabajar con una corriente eléctrica más alta. En la medida que la persona se vaya liberando se sentirá más feliz y se le presentarán nuevos retos que activarán sus talentos para que pueda desarrollar nuevas capacidades y dones. Esto activará su cuerpo de luz y éste manifestará su esencia ofreciendo a la persona el desarrollo de sus capacidades extrasensoriales como la clarividencia, la telepatía, la clariaudiencia y una conciencia más perceptiva para orientar su vida cotidiana hacia el placer, la alegría, la capacidad de compartir y materializar aquello que le hace feliz. Esto le permite a la persona ver e interpretar la realidad de una manera más amplia, entendiendo el concepto de ser capaz de crear aquello que desea mediante su pensamiento creativo, así desaparecerá poco a poco el recuerdo de su vida anterior llena de impotencia y sufrimiento. El cuerpo de luz añadirá un propósito lleno de sentido para todo lo que la persona desee hacer.

Para nutrir y potenciar paulatinamente nuestro cuerpo de luz hemos de sentarnos tranquilamente, en los pequeños ratitos libres del día a día y visualizar cómo nuestro cuerpo se llena de luz y cómo esta luz limpia y renueva todas nuestras células. Después, sonreímos a nuestro cuerpo y pedimos a los órganos que liberen las toxinas y sentimos cómo los diferentes sistemas (linfático, nervioso, endocrino, circulatorio, respiratorio, digestivo, excretor…) trabajan armoniosamente las unas con las otras. No es necesario saber conceptos de anatomía, pues sólo con la intención y la orden amorosa, las células de nuestro cuerpo obedecerán. Cuando el cuerpo trabaje interiormente de forma armoniosa observaremos que exteriormente, en el trato con las personas y las circunstancias externas reaccionamos también mucho más favorablemente. Esto nos dará la paz y tranquilidad necesarias para calmarnos, respirar durante un ratito y visualizar aquello que deseamos.

Nuestro cuerpo físico recibe una serie de frecuencias electromagnéticas al experimentar ciertas circunstancias, al comer, al relacionarnos, cuando hacemos el amor… que traduce vía sensitiva. Estas señales electromagnéticas son experimentadas como impulsos que nos hacen actuar en un sentido u otro.

Cuando nos paramos a respirar, sentimos la energía que nutre nuestro cuerpo y somos capaces de despertar un enorme flujo de energía que de otro modo, permanece estancada y dormida. La respiración consciente despierta nuestro mayor potencial que consiste en reavivar nuestra energía espiritual que reside en la base de la columna vertebral. Esta energía se llama Kundalini. Es una energía que se mueve en forma de serpiente y se eleva por la espira dorsal activando a su paso distintos centros energéticos que despertarán nuestras capacidades psíquicas y mentales hasta llegar a la cabeza, donde la persona adquirirá su plena consciencia desarrollando todo su potencial originario. Al cultivar esta fuerza vital facilitamos la construcción y el desarrollo de nuestro cuerpo de luz. Esta fuerza nos ayuda también a mantener la estabilidad, el enraizamiento y nuestra dirección y en la medida que esta energía se eleva hasta la cabeza, llegamos a obtener un entendimiento completo de todo nuestro ser.

Al ser capaces de ampliar nuestros conceptos, nuestra forma de ver la vida cambia y nuestro sistema de creencias se amplía aportando nuevos patrones energéticos que mejoran nuestra heliografía y ayudan a que nuestras células se reproduzcan más libremente. Así, al modificar nuestros patrones de pensamiento, conseguimos cambiar a su vez nuestra estructura molecular. Las células del cuerpo se regeneran, se reordenan y crean otros patrones alternativos que nos ofrecen la posibilidad de acceder y experimentar otros planos de consciencia.

Cuando la energía Kundalini despierta en el cuerpo, se une con las fuerzas cósmicas y el cuerpo se energiza y se revitaliza. La Kundalini es nuestra fuerza vital que conecta nuestro cuerpo y nuestro espíritu con la fuente cósmica y nos ayuda a despertar nuestra consciencia para darnos cuenta de cuál es nuestro propósito en la vida. Esta energía puede ser utilizada para sanar nuestro cuerpo, y una vez sepamos centrarla en nuestras manos, somos capaces de purificar la comida, limpiar ríos, mares y océanos y remover la polución de nuestra atmósfera adquiriendo la capacidad de transmutar toda energía tóxica y dañina del planeta.

Para despertar esta energía de cualidad humana y divina, la persona ha de conectar conscientemente con su espíritu y ser capaz de manifestar su propio valor para hacer aquello que de su corazón nace. Una vez que ha conectado con lo que le hace feliz, la persona empieza a utilizar la imaginación para mandar un mensaje a su cerebro y pedir que las neuronas del cerebro funcionen de forma armoniosa para que se unifiquen y permitan una actuación coherente y gradual. Cada célula del cuerpo está interconectada con el resto y tiene capacidad de recibir y transmitir señales que el cerebro registra. Así, nuestra imaginación actúa en el cerebro como una pantalla de cine que muestra imágenes que activan una heliografía de la conciencia y nuestro cuerpo reconoce el mensaje y reacciona respondiendo y creando aquello que el cerebro ordena. Cuantos más estímulos utilicemos más ejercitaremos nuestra capacidad de asociación para crear nuevas realidades. Pero el camino consiste en darnos el tiempo de parar a escuchar nuestra voz interior, para despertar nuestras memorias ancestrales y ampliar nuestros registros internos, y la naturaleza nos ofrece el escenario para reconectar con nuestro ser. Sólo es necesario sentarnos un rato en el campo, observar la naturaleza y dejar que la mente descanse, para ser capaces de sentir y escuchar nuestra respiración, disfrutar del momento presente para que esa presencia serena se convierta en un fluir continuo que nos permita acceder a otro estado de consciencia. Sólo dándonos un poco de tiempo para que los olores y los sonidos de la naturaleza penetren en nuestra consciencia, abrimos la puerta de nuestros recuerdos ancestrales. Al activar este tipo de memoria, poco a poco, vamos desenganchándonos de todos los juicios, exigencias y deberes y nos vamos acercando a nuestra verdadera naturaleza de luz, amor y consciencia. De esta forma, permitimos que el corazón se abra y los filamentos codificados de luz que hay en nuestro cuerpo se activen y se reorganicen gracias al proceso de oxigenación profunda que produce el hecho de estar respirando, conscientes, relajados, abiertos, aceptando sentir, escuchar y ponernos en una actitud más receptiva que activa. Esta forma de vida provocará una reorganización a nivel celular, las fibras de luz y energía consciente se activarán y nuestro cerebro recibirá esas señales. El sistema endocrino se revitalizará permitiendo que el ADN evolucione, produciendo sustancias químicas fruto de una combinación de formas lumínicas geométricas inteligentes que activen los filamentos de nuestro ADN.

La decisión de cada persona de vivir en el momento presente, de mirar hacia adentro, amarse, respetarse, sentir su propio ritmo y sus necesidades internas cambiará la estructura molecular interna del cuerpo y eso le permitirá ampliar su visión interna y ser capaz de compartir con otros más allá del egoísmo y los intereses personales en vistas a un disfrute en la interacción y un dar y recibir desde el respeto, la escucha y la colaboración para ser capaces de crear un mundo mejor.

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