MEDICINA DEL ALMA: RENACE EN 13 CHAKRAS

MEDICINA DEL ALMA: RENACE EN 13 CHAKRAS

Chakra significa rueda en Sanscrito. Los vedas llamaban chakras a los centros energéticos del cuerpo. Hay 7 chakras en el sistema endocrino del cuerpo humano y otros 5 espirituales que están despertando ahora. Estos centros se expanden en forma de remolino. Tienen su raíz en el cuerpo físico y se extienden por todo nuestro cuerpo energético. Nuestro campo energético es denominado aura y está compuesta por capas sucesivas de energía que vibran a frecuencias cada vez más sutiles y elevadas. Todos los chakras están unidos por un canal energético que fluye a lo largo de la espina dorsal. Los chakras tienen la función de revitalizar el cuerpo de energía y el cuerpo físico, como un medio para desarrollar nuestra consciencia. Cada chakra está relacionado con una función física, mental, emocional y espiritual y según estén más alejados del cuerpo, vibran en una octava de frecuencia mayor.

Los chakras metabolizan la energía de la red electromagnética de la tierra, del sistema solar y de la galaxia y nos proporcionan información de todo lo que nos rodea.

Los chakras se van abriendo según nuestro nivel de consciencia. Cada chakra nos ofrece la posibilidad de trabajar nuestra atención y elevar su vibración, a través de la respiración consciente, para sanar físicamente y armonizar nuestra mente y emociones, de forma, que podamos elevar nuestro nivel de consciencia y sincronizar el cuerpo, la psique, el alma y el espíritu, en una unidad consciente, para que la persona fluya en su vida de forma satisfactoria, actuando conscientemente en pro de su propia autorrealización, buscando no sólo su propia felicidad y bienestar, sino el bien y la evolución de toda la humanidad.

Cuando a través del Mindfulness aprendemos a meditar con el sistema de los chakras, participamos en el proceso de anclar a tierra nuestro espíritu y elevar nuestro nivel de consciencia, alcanzando paso a paso, un estado de paz interior y autorrealización, que nos permite fluir libre y creativamente en nuestra vida cotidiana.

Las meditaciones y los diferentes tipos de respiraciones nos ayudan a adentrarnos en nuestras memorias emocionales, para discernir cuáles son los patrones mentales y emocionales que se repiten y nos crean miedos, ansiedades o inseguridades en nuestro día a día. Una vez hemos tomado consciencia de ellos, la visualización curativa nos ayuda a ver y sentir las zonas del cuerpo y la zona del cerebro afectadas, de forma que podamos a través de la integración consciente, comprender el papel que dichas emociones o patrones de conducta han jugado a lo largo de generaciones, y recodificar los dolores del pasado, de manera que se transmuten en la cualidad que antaño, por diversas razones, no pudimos desarrollar.

Cuando el ser humano transmuta las emociones negativas en positivas, conecta con su corazón y entiende cual es su lugar y a qué ha venido a la tierra. Se relaja, empieza a entender la vida y a disfrutarla; así crece y el espíritu se autorrealiza. La persona se vuelve creativa y participa libremente en la consecución de una sociedad mejor, donde el dar y recibir se vuelve cooperativo, creativo y constructivo.

Al meditar en los 13 chakras, tomamos conexión con la consciencia de la tierra, para darnos cuenta de quiénes somos y a qué hemos venido. Aprendemos a sintonizar con la tierra, el reino mineral, el vegetal y el animal, para conectar con nuestra fuerza original, integrando conscientemente las cualidades personales que deseamos desarrollar. Aprendemos también, a aceptar los diversos aprendizajes de la vida, adaptándonos a las distintas situaciones que la vida nos depara, integrando los aspectos más densos de nuestra personalidad, para transmutarlos en acciones conscientes. En este proceso, integramos nuestra consciencia en amor y comprensión encontrando así, el sentido de la vida.

En Mindfulness aprendemos a respirar en la atención, para activar los procesos vitales del cuerpo, energizando los órganos, meridianos y los centros energéticos del cuerpo. En el proceso de sanación física, todos los sistemas corporales se armonizan y el aura se amplifica. Reactivamos a través de la geometría sagrada el cuerpo de luz y llegamos a la conexión con nuestro espíritu o guía interior, abriéndonos a la capacidad de transmitir y recibir información de nuestro espíritu aquí y ahora, siendo conscientes de los diversos planos dimensionales, para reconocernos como seres multidimensionales.

Al entrar en conexión con los chakras superiores, establecemos comunicación con el chakra Estrella del alma, donde mora el espíritu y alineando el cuerpo, la mente y las emociones,  activamos la glándula Pineal, que recibe la información en ondas de luz, y consciencia del universo, de forma que la glándula Pituitaria, pueda descodificarlo en información entendible. De esta manera, nos convertimos en canales conscientes de información, accediendo a una consciencia global u holográfica.

Cuando en estado meditativo nos convertimos en antenas de recepción de la energía universal, despiertan nuestros chakras o receptores de luz-consciencia y las diferentes frecuencias de luz, se mueven a través de nuestro ADN, influyendo en cada filamento y provocando un incremento en nuestro coeficiente espiritual de luz.

El coeficiente de luz, es el porcentaje de energía de luz y de frecuencia de luz que puede sostener nuestra aura o campo de energía. Este coeficiente indica la capacidad de trascender nuestras dualidades mentales, emocionales y de acción y asimilar la energía espiritual. Cuando llegamos a un nivel avanzado de energía consciente tanto psíquica como espiritual, tenemos mayor capacidad de cambiar nuestra propia realidad, de forma que podemos vivir la vida que realmente deseamos vivir.

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