MINDFULNESS: INTEGRACIÓN MENTE-CORAZÓN

El universo, a través del sol, envía a nuestro cerebro, vía glándula Pituitaria y Pineal, la información que cada ser necesita para su proceso de evolución personal. Cuando la persona va acumulando conocimiento planetario, lo absorbe a través de su glándula pituitaria y lo distribuye en las distintas zonas del cerebro. En la medida que la persona desarrolla un sentido de correlatividad, se da cuenta que sus pensamientos generan ciertas consecuencias y que de ellos depende su sentido de la vida. Cuando la persona se eleva más allá de la necesidad de poseer y tener, la glándula pituitaria se activa y la persona empieza a proyectar en su vida y en su cotidianidad, un sentido espiritual de la vida donde el respeto, la ayuda, la aceptación, la paciencia y la transparencia se vuelven el punto focal, entonces una tercera glándula despierta. Se llama la glándula Rima. Está ubicada en la zona frontal de la cabeza y permite que la energía mental, psíquica y material se alineen y se equilibren el lado derecho e izquierdo del cerebro, según el grado de conocimiento, entendimiento y amor de la persona. La glándula Pituitaria y la glándula Rima en funcionamiento, impulsan a la glándula Pineal para que se active con más fuerza, permitiéndole a la persona acceder al conocimiento universal. El ser despierta produciéndose en él una reactivación energética. La vibración, el voltaje energético aumenta y la frecuencia vibracional de la persona se eleva. La persona se conecta con el universo y recoge la información-consciencia para bajarla desde el centro coronario hasta el corazón, donde se ancla en el centro cardiaco, para después irradiar y expandir su experiencia en pos de su propia evolución y el bien de todas las personas que lo reciban. El ser divino que hay en cada uno de nosotros comienza a despertar y un sentimiento de amor inunda a la persona, siendo capaz de tender un puente de unión desde los campos de creación superior, hasta los campos creativos físicos o materiales. De esta manera, su experiencia interna y externa se unifican en una sensación de coherencia interna, estabilidad y confianza que desemboca en el desarrollo de la virtud del corazón llamada transparencia.

La transparencia significa la capacidad de ser transparente frente a un@ mism@ y frente al mundo, dando acceso a lo que llamamos desapego: la capacidad de no ser afectad@s por ningún acontecimiento, persona, lugar o circunstancia. Esto nos permite trascender la personalidad dejando de reaccionar a los impulsos. De esta forma, accedemos al espíritu, viviendo sin resistencia todo lo que nos acontece en la vida, tanto las situaciones difíciles y dolorosas como las que nos proporcionan alegría, con la misma actitud de aceptación e integridad, sobrepasando las experiencias duales de acción y reacción, para establecernos definitivamente en la unidad y la coherencia interna, alineándonos en la vibración del momento presente.