Revelaciones del Alma

La palabra alma significa vida y se refiere a la vida de todos los seres de la tierra. El alma es el principio vital, refleja la vida interior con los aprendizajes derivados de los pensamientos, deseos, emociones y sentimientos. Todo lo que un@ experimenta forma parte de su alma y se manifiesta en la parte etérea de su cuerpo. Nuestra consciencia individual es considerada nuestra alma.

Él alma comienza a existir gracias al impulso de energía que recibe del espíritu, pues es una manifestación individual de nuestra naturaleza divina.

El alma es la proyección de una persona en la tierra. Es una energía que permanece y pasa a un plano más elevado dependiendo del comportamiento de la persona durante su vida. En cada acto cambiamos y modificamos nuestra percepción interna y al mismo tiempo, influenciamos en el inconsciente colectivo o la red electromagnética de la tierra.

La conciencia es fruto de la alquimia interna que se produce cuando una persona es capaz de albergar en su conciencia ambas polaridades, la activa y pasiva, positiva o negativa, transitando el sendero del amor y la comprensión. Cuando nos atrevemos a ir más allá de los opuestos, creamos un nuevo tipo de conciencia, capaz de mantener la unidad en cualquier circunstancia de vida; más allá de la necesidad de control y la lucha por el poder, pero la actividad del Ego consiste en crear incesantemente contenidos psicológicos basados en nuestra identificación, la cual apoya el sentido de quienes somos. Las imágenes que pensamos y proyectamos de nosotr@s mism@s son las representaciones que nos hacemos y forman los componentes básicos de la personalidad, pero el impulso del Ego no va en dirección del autoconocimiento, sino de evitar el dolor y atraer situaciones de placer.

El sistema de supervivencia del cuerpo funciona estableciendo prioridades. Utiliza la energía y los recursos para enfrentar primero lo que le supone una amenaza para la vida así, cuando vivenciamos una experiencia traumática y queda sin resolver esta energía queda en el nivel inconsciente en forma de información densificada, porque se ha roto la comunicación entre la mente consciente y el inconsciente Esto provoca que el cuerpo siga respondiendo a ese episodio traumático como si todavía fuera una emergencia, porque la mente inconsciente no sabe que se ha resuelto el problema, por eso sigue reproduciendo en el organismo los mismos patrones aunque a día de hoy, no sean necesarios, pero cuando nos relajamos, cogemos distancia y nos volvemos observadores, sabemos que somos pura esencia, y nos damos cuenta que podemos vivir la realidad respondiendo al presente en vez de al pasado. Una vez que nos liberamos de las creencias y emociones, nos sentimos vací@s y podemos empezar a vivir una vida más consciente, atravesando los procesos de identificación de la personalidad,y en este proceso, aprendemos paso a paso a establecer contacto con las partes negadas o suprimidas, volviendonos más presentes, responsables y conscientes ,y el juego de las polaridades deja de tener razón de ser, el alma se unifica con el espíritu en la conciencia de unidad y el ciclo de las vidas trerrestres finaliza, cuando la conciencia es capaz de integrar las experiencias de la dualidad en estado de centramiento y presencia, equilibrando el dar y el recibir. Así completamos el ciclo kármico de conciencia.

En el sendero de integración del alma tratamos de reconocernos y valorarnos, sintiendo la valía personal, el amor propio y el cósmico, para ser capaces de tomar acción en sintonía con nuestra energía y con la energía de la tierra, sabiendo que la naturaleza de nuestra alma es esencia y que más allá del cuerpo, las emociones y los pensamientos, somos presencia, pero que el alma, solo se transforma mediante la experiencia consciente en un universo unificado en constante cambio, donde nadie puede hacer nada sin afectar a la totalidad y sabiendo que el universo es creativo e inteligente, así, nuestras almas están sometidas a una atracción vibracional que nos lleva a contactar con nuestra vida interior y el impulso de realizarnos para desarrollar todo nuestro potencial, pues conocerse a un@ mism@ implica conocer el universo, entendiendo que cada un@ es una diferenciación de la mente universal que es pura inteligencia viva. En esta energía inteligente el ser se desarrolla aceptando los retos de la vida y generando cambios en su interior en un continuo acto de creación, pues el universo es la creación que ocurre a cada instante.El ser se manifiesta a sí mismo a través de todos nosotros al tiempo que se revela a sí mismo en el mundo de las formas, a través de las estrellas, galaxias, planetas, la naturaleza y todos los seres de la tierra.

El alma se nutre del silencio interior y el paulatino desapego hacia lo antiguo y nos lleva a transformar nuestra conciencia cultivando la luz interior, asi la persona deja de estar guiada por sus emociones y aprende de su experiencia.

El alma nos habla a través del silencio, la intuición y las sensaciones internas, para crear los cambios que desea realizar, pues la conciencia es siempre libre, creativa y basada en la inspiración interna, y todas las creaciones son la manifestación de visiones internas e interpretaciones.

El Ego, el carácter, es lo que permite al alma sentirse como una entidad separada de la unidad, capaz de influenciar el medio en el que vive, para que el ser humano pueda entender en qué consiste la manifestación del amor y poder divino.

Al transitar el sendero del alma, vamos paulatinamente dejando de controlar los pensamientos y comportamientos, para abrirnos a un espacio de energía que nos permite desarrollar nuevas experiencias, a través de los sentimientos y las intuiciones espontáneas. Al permitirnos experimentar un estado de vacío y duda, podemos observar y explorar lo que realmente sentimos, integrando la luz y la sombra desde la espontaneidad, recuperando de este modo, la conciencia del corazón. En este estado, nos damos la oportunidad de mirar lo que sentimos de forma neutral, observando las causas y los efectos de nuestros comportamientos, aceptando cada expresion de nosotros, tanto las conductas destructivas como las consctructivas en puro estado de presencia; sabiendo que nuestras manifestaciones psicológicas, son el reflejo de nuestra identidad actual, fruto de la necesidad de nuestra alma de experimentar, pues en cada cosa que nos sucede, siempre hay un propósito y una lección para adquirir progresivamente la memoria consciente de cómo se siente el amor, pues sabemos que en cada situación de la vida, hemos de elegir libremente tomando nuestra propia responsabilidad en lo que esté acaeciendo, para desarrollar gradualmente, una consciencia expandida basada en la sabiduría, el amor y el poder interior.

La actitud de estar abiert@ a lo desconocido, nos ayuda a colocar a la conciencia de un modo receptivo pero alerta, para dejar espacio a la intuición. Esta actitud requiere la fuerza y el centramiento para estar totalmente presente, afrontando todo lo que hay, solo observándolo y sosteniéndolo con nuestra consciencia, pues la conciencia está hecha de luz y lleva las memorias de muchas vidas o encarnaciones y está conectada a las personalidades de esas vidas pasadas, a los conocimientos y los guías en el plano astral. Asi las fuerzas del mundo espiritual empiezan a nutrir el cuerpo de luz posibilitando un proceso de transformación del ser astral.

La proyección astral es el acto de proyectar la conciencia fuera del cuerpo físico por medio del cuerpo astral como vehículo para la conciencia.

En una proyeccion astral, utilizamos un estado de relajación y la propia voluntad para salir fuera del cuerpo físico, entonces, la fuerza que une los dos cuerpos, el físico y el astral, pasa a ser un cordón de energía que enlaza a ambos. Este cordon es denominado el cordón de plata.

La red electromagnética de la tierra es su campo de energía y la morada de la consciencia. Es un portal cuántico de acceso a la información del universo, y en la medida que integramos los sufrimientos de nuestra vida, permitimos que la materia atrapada en forma de síntoma en el cuerpo, se convierta en luz, asi, la conciencia se vuelve más perceptiva a nuevos patrones energéticos que reordenan nuestra heliografía. La combinación de formas lumínicas geométricas inteligentes activan los filamentos del Adn y las células del cuerpo se regeneran, y al incrementar las experiencias de nuestra alma, podemos integrarnos en una unidad y experimentar en mayor medida las diversas dimensiones del universo, pudiendo llegar a movernos fácilmente desde un estado a otro, integrando nuestra conciencia y funcionando de forma alineada y armoniosa en el universo, conduciendo a nuestra alma a un encuentro de integración con el espíritu propio y divino, volviendo a conectar con nuestra naturaleza verdadera.

Las experiencias de vida de cada persona quedan registrados en el átomo simiente del corazón. El uso que hemos hecho de nuestra energía vital, queda registrado en el átomo simiente del cuerpo etérico, en la zona del plexo solar, los recuerdos de nuestras expresiones emocionales, en el átomo simiente del cuerpo de los deseos, cerca del hígado, y el recuerdo de nuestras actitudes y creencias, en el átomo simiente del cuerpo mental, en el cerebro.

La capacidad de discernir indica una comprensión integrada. El corazón recibe la información de forma intuitiva y la transmite al cerebro a través de impulsos nerviosos, neurotransmisores y vía hormonal, latidos y ondas producidos por el corazón, y la resonancia del campo electromagnético.

El campo electromagnético está formado por un patron de ondas amplias, fluidas y regulares, para que sintonicemos y podamos crear en base a las energías con las que resonamos, y los símbolos, son los intermediarios entre dos realidades: la intuitiva y la mental, aportándonos información de naturaleza tanto cognitiva como espiritual, ayudándonos a recordar nuestra naturaleza y las leyes del universo.

Sintonizar con los símbolos implica vaciarnos, estando presentes en un espacio sagrado.

La luz es la energía que crea y organiza el símbolo y la intuición es luz que se hace gradualmente visible y sensitiva. La intuición simbólica produce una integración entre el alma, el corazon y el cerebro, activando las células del cerebro y creando nuevos circuitos que alinean el cuerpo de luz con nuevas frecuencias dimensionales.

Desarrollamos la visión intuitiva al permitirnos dejarnos llevar en un estado de meditación y ensoñación, de forma que los estados de consciencia se revelen a través de un@ mism@, estando conscientes en la propia experiencia.

Los símbolos transforman el impulso de luz en formas-pensamiento que activan nuestro cuerpo emocional.

El sonido de la voz es el instrumento sagrado del alma

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